jueves, 21 de febrero de 2008

LOS ALBAÑILES SON PERSONAS MUY DESEADAS



A eso de las nueve y media de la mañana, cuando uno está todavía en esa fase de acoplamiento al nuevo día, y siente ya el suave martilleo automático que hace imposible olvidar la inexorable costumbre del bocadillo, va caminando hasta el bar de al lado. No hace otra cosa que repetir lo de todos los días. Siempre lo mismo. Pero ocurre que un día escucha una conversación en la barra que es una verdadera perla de café. No mira quién habla, sólo escucha:

—¿Sabes que los albañiles somos seres verdaderamente deseados?
—¿Por qué lo dices? —pregunta el compañero.
—Pues mira, a nosotros se nos desea con verdadera angustia cuando hay una necesidad apremiante: levantar unas baldosas por culpa de una fuga de agua, hacer nuevo el cuarto de baño, etc.
—Tienes razón.
—Y luego ¿qué pasa cuando empezamos a trabajar? Pues que sigue existiendo un fuerte deseo sobre nuestras personas, pero en sentido inverso. Desean ansiosamente que nos vayamos. Así son las cosas. ¿Cómo lo ves?”
—Que sigues teniendo razón.