domingo, 20 de abril de 2008

EMMANUELLE


Silvia Kristel
En la década de los setenta, cuando la homosexualidad aún era competencia de psiquiatras y policía, irrumpió en las grandes pantallas la película Emmanuelle, así se llamaba la protagonista, interpretada por Silvia Kristel. Se la veía retozando lascivamente con mujeres y con hombres. Se trataba de un erotismo que hasta entonces había permanecido oculto. Aun hoy resulta escandaloso que la esposa mantenga un tórrido encuentro sexual con un desconocido y, al llegar a casa, se lo cuente al marido para que los dos se exciten con el episodio. Resulta más fácil tener ese encuentro, sea hombre o mujer quien lo haga, y mantener el secreto. Así no se entera nadie de que nuestra naturaleza va por un lado y nuestra fingida imagen social va por otro. Emmanuel no trataba de mero erotismo, era un concepto de ideas diferenciador del que se hicieron incluso algunas tesis universitarias. Representaba la separación entre el sexo y el amor, cosa que no está clara para casi nadie. Y ese es el principal motivo de los divorcios y separaciones: el posesivismo, ese sentimiento que conduce inexorablemente al tedio, al engaño o a la ruptura matrimonial. Somos así, después buscamos salidas para esa monotonía y recurrimos a los servicios sexuales de pago. Para darnos cuenta de que las cosas están de esta manera, basta mirar los anuncios clasificados de los periódicos, o escuchar noticias respecto a la cantidad de millones de euros que mueve el negocio del sexo. Esto nos demuestra que algo va mal, muy mal. Unos dicen que hay muchas mentes viciosas y depravadas por ahí, y otros, en cambio, callados, pensarán que deberíamos ser más valientes y no apartar la mirada ante el egoísmo con el que barnizamos estos asuntos. Llama la atención el hecho de que ese suspiro de Silvia Kristel haya germinado en la sociedad, lo digo porque hay muchos portales en Internet en los que las parejas y matrimonios se anuncian, algunos con fotos excesivamente explícitas y descaradas, ofreciéndose para intercambiar las parejas en episodios sexuales sin ánimo del lucro.
Silvia Kristel creo que murió en 2012, de cáncer. Murió pobre y enferma. Dijo que vivía en Ámsterdam porque allí nadie se fijaba en ella si llevaba los zapatos viejos o la ropa roída. Publicó su biografía y le dio por título: Desnuda. Me duele que su vida acabara así. Pienso que lo único que hizo mal fue tomar cocaína y abusar del alcohol. (Este artículo ha sido actualizado el 15-04-16)