sábado, 6 de diciembre de 2014

DOS PARTES


Parece como si todo estuviera compuesto de dos partes, más o menos antagónicas, más o menos amigas, más o menos enamoradas. La mayoría de los seres del reino animal se componen de dos partes simétricas, digo la mayoría porque hay excepciones: he visto animales asimétricos. Hay unos cangrejos que tienen una mordaza enorme y otra pequeña. Para que exista una amistad son necesarias, como mínimo, dos partes. Para el amor también hacen falta dos partes, y para que la vida continúe hacen falta dos sexos. En política casi siempre nos encontramos con dos partes; aunque ahora en España las dos partes se han bifurcado y aparecen cuatro partes, dos en la derecha y otras dos en la izquierda, o sea: dos partes. Unos tiran para un lado y otros para el lado opuesto. Cada uno con sus matices, puntualizaciones y tendencias. Dos partes que nos tienen atados a un contexto que da la razón al semiólogo Umberto Eco cuando escribió que toda la historia de la lógica es un intento, demasiado ambicioso, por definir una noción aceptable de estupidez. Y por añadir algo más sobre las dos partes también recurriré al mismo personaje, Eco; él dijo que todo gran pensador es el estúpido de otro. O sea: dos partes.