jueves, 6 de marzo de 2014

LA CORDURA



Aldous Huxley
Aldous Huxley dijo que ya no quería esforzarse en demostrar que la cordura es imposible. Hizo bien porque es una pérdida de tiempo. Los humanos somos tan manipulables que nos aferramos a tendencias políticas o religiosas en plan gregario, sin reflexionar en busca de lo que pueda acercase a lo razonable. Alojados en esas tendencias nos creemos cuerdos, y así nada tiene arreglo. No nos paramos a pensar que, por ejemplo, la derecha política tiene una visión anacrónica de las libertades, y la izquierda política maneja la economía como un mono manejaría una pistola. Me pregunto por qué no hay un partido que respete las libertades de las personas y sepa llevar la economía razonablemente. Pues no. No estamos tan cuerdos como para permitirnos estos lujos. La cordura es imposible. Y por eso la sustituimos con el seguimiento fiel a líderes maniqueos, religiosos o políticos, da igual. Y así nos encontramos con que el único atisbo de cordura se balancea en el anhelo de pertenecer a un error, a un fanatismo o a un dios. Pero ya nada es tan grave como en nuestro pasado, en la actualidad no creo que ningún pueblo pueda llegar a ser tan fanático y despiadado como lo fue el pueblo teutón en la primera mitad del siglo pasado.