domingo, 20 de junio de 2010

SARAMAGO HA MUERTO


José Saramago
Fue en el 98 cuando, por curiosidad, fui a una librería a comprar algo del nuevo premio Nobel de literatura. Elegí el libro menos voluminoso: “Todos los nombres”. En la contraportada alguien había escrito que se trataba de la historia de amor más intensa de la literatura portuguesa de todos los tiempos; y yo, que soy poco dado a las historias de amor, lo compré con cierto escepticismo. Me fui involucrando en el tedio y en las divagaciones de un hombre mediocre, don José, funcionario del Registro Civil. Acabé el libro y no encontré ninguna historia de amor, sólo era un amago, una intención de amor. Cuando don José encontró a su amada, la encontró en el cementerio, enterrada, y pasó allí la noche al abrigo de un acebuche; por la mañana don José se despertó ante la mirada de un perro que estaba pendiente de instrucciones para manifestarse. Y ahí quedó la parábola que invita a preguntarse si la más importante historia de amor pudiera ser aquella que no prosperó, y por eso no pudo entumecerse por las mentiras ni por los silencios. Después El evangelio según Jesucristo, El año de la muerte de Ricardo Reis, Ensayo sobre la ceguera, Viaje a Portugal y Memorial del convento fueron los libros que dejaron mi carne de gallina ya para siempre. Cuando Saramago tenía unos cincuenta años publicó su primer libro y nadie le hizo caso, normal. Qué empleado de editorial es capaz de captar al genio, con toda la literatura mediocre y rancia que pasa por sus manos. El genio es una aguja en el pajar. Hay que cumplir setenta años para que, con suerte, alguien se entere de que un hombre cualquiera, sin títulos universitarios, puede hacer tiritar las entrañas al mundo con sus letras. En “Viaje a Portugal” el viajero vio un esqueleto humano en un museo, se fijó en sus omóplatos y pensó que eran alas que no pudieron crecer.

domingo, 30 de mayo de 2010

THOMAS JEFFERSON


En el suplemento “Mercados” de El Mundo se dice que el rescate de las cajas ya cuesta más de diez mil millones. Será legítimo que los gobernantes tengan poder para hacer eso, pero no creo que los ciudadanos estén encantados con la noticia. Umbral decía: “… y los bancos continúan con su conducta reptil…”. La conducta reptil del individuo que lleva la soberbia en la solapa, mientras su media sonrisa muestra la arrogancia de quien se sabe dueño del manantial en el desierto. El nombre de “Banco” viene de la Edad Media, cuando la casa del orfebre guardaba el dinero y las cosas de valor a la gente. Allí se instaló un banco de madera y comenzaron las transacciones bancarias. Por eso, el nombre de “Banca rota” procede también de aquellos tiempos, de cuando un banco se quedaba sin dinero, entonces los afectados rompían a hachazos el banco de madera, quemaban la casa y mataban al banquero. Durante siglos, a los banqueros se les consideraba chusma, y ahora son los amos del mundo; pero, a pesar de sus lustrosas corbatas, no creo que se les deba quitar del todo su antiguo calificativo. Los altísimos ejecutivos que dirigen los bancos, aunque lleguen a la bancarrota, no dejan de cobrar sus millonarios pluses. En la banca una quiebra no es nada, la pagamos todos, incluso aquellos a los que les han quitado su casa. No puedo dejar de referirme al que fue tercer presidente de Estados Unidos, Thomas Jeferson, aunque ya lo he mencionado en otro artículo, porque él tuvo una visión anticipada de lo que iba a ocurrir y ocurrió. Era un erudito, decía que para obtener la felicidad había que evitar el dolor, por lo que uno deduce que sabía perfectamente quien había sido Epicuro.

lunes, 24 de mayo de 2010

NACIONALISMOS


Albert Einstein
Fue Albert Einstein quien dijo: El nacionalismo es una enfermedad infantil, es el sarampión de la humanidad. Y yo me pregunto qué motivos tendría para decir eso el hombre que, posiblemente, haya sido el más sabio entre los humanos. Tal vez las barreras son malas, él lo vería así. Pero hay algo que cantaba Raimon: “… quien pierde sus orígenes pierde identidad”. Será cierto que tenemos alguna atadura con nuestros orígenes. Esta circunstancia genética es la que aprovechan los políticos para incentivar los ánimos hacia actitudes que acentúen nuestra identidad. No está mal. Lo malo es que esa reafirmación a veces nos conduce a despreciar a los que no tienen nuestras costumbres ni hablan nuestro idioma. Y precisamente ahí es donde se hacen ostensibles algunas de nuestras bajezas: no mostramos desdén hacia los que tienen dinero, sólo hacia los pobres. Pero, además, cerramos puertas con los idiomas y marginamos a los demás al tiempo que nos marginamos a nosotros mismos. Los nacionalistas son gentes que se han enrarecido tras sus insignias esperpénticas, una manera de llenar vacíos; pero no tienen la culpa de nada. Los culpables son aquellos que actúan movidos por intenciones zurcidas en la trastienda. Y así sabemos que lo de procurar el bien común es pura demagogia. 

jueves, 20 de mayo de 2010

DEMONIOS EN LA NOCHE


Ese pederasta británico cuya esposa, presuntamente, ha matado a sus hijos me hace pensar en lo terrible que resulta la existencia de estos congéneres para un ser humano sensible. Aunque es un alivio que salgan a la luz y que ya no ocurra lo que sucedía en la Edad Media. En aquel entonces, para estos casos tenían una estrategia sólida, reconocida y aceptada por todos. Alguien, interesadamente, se había inventado una suerte de demonios, nocturnos y lujuriosos: íncubos y súcubos; los primeros, demonios varón; y los segundos, demonios hembra. Estos espíritus malignos eran los que cometían salaces atropellos contra niños, niñas y núbiles. Y así los humanos quedaban exonerados. En aquellos tiempos sólo los eclesiásticos y los ricos disponían de tiempo para las letras, aunque los ricos tenían otros quehaceres. Por eso podemos atribuir casi toda la etimología y la semántica a los curas. Sólo con estas premisas se puede explicar la riqueza y diversidad del léxico católico. ¿Quién se inventaría a estos demonios? Yo no sé dónde encontrar datos. Pasan los siglos, desaparecen los demonios y continúan saliendo a la luz las truculentas miserias del ser humano; mientras, los científicos estampan muchas creencias contra la pared. La ciencia responde cada vez más preguntas que solía contestar la religión, dijo Hawking.



domingo, 16 de mayo de 2010

UN APUNTE ECONÓMICO


Ante el tijeretazo económico, algunos ancianos dicen que la historia siempre se repite, y se alarman; tienen malos recuerdos de su juventud. Los ingenieros dicen que todo se puede hacer a una escala menor o mayor. Puede que todo esté relacionado. Por ejemplo: muchos empresarios novatos, al principio de sus negocios, compran un beemeuve y empiezan a frecuentar restaurantes caros. A los pocos años se ven obligados a adoptar las medidas económicas que está implantando ahora nuestro Gobierno: deben recortar gastos. Es normal, siempre ha sido así. Es inevitable el efecto estupefaciente del dinero; pero al Gobierno de un país no deberían pasarle estas cosas. Y, sin embargo, sí pasan porque cometen actos más esperpénticos que los de muchos empresarios. Tienen partidas de gasto más estrafalarias que el estudio de la vida onírica del oso hormiguero, por ejemplo. Como es el destino de dinero público para levantar la topografía del clítoris. ¿Por qué no se pasan las competencias de las diputaciones a los gobiernos? Será para tener así más altos cargos. No somos perfectos. Y, ahora, este pequeño restallido hace recortar cosas serias por haber gastado en cosas no tan serias. Lo ocurrido no servirá para depurar nuestra apariencia fingida ante los demás, seguiremos igual.

domingo, 9 de mayo de 2010

ORIANA FALACCI


Oriana Fallaci
Fue Oriana Fallaci quien dijo que la inteligencia embellece a las personas. Pero… ¿qué es la inteligencia? Puede que se trate de una acumulación de conocimientos, añadidos a la agudeza mental de los brillantes políticos, empresarios, etc. Pero hemos votado, aplaudido y admirado a algunas personas que alcanzaron un puesto relevante; y después, con resignación, nos tocó ser espectadores de su miserable integridad. Un traje de Armani, un visón, una corbata de seda y una caterva de periodistas, son cosas que a veces parecen resultar nocivas para la inteligencia, parecen convertirse en abalorios y cáscaras. Ya se sabe que las cáscaras, entre otras cosas, sirven para ocultar el verdadero color de las cosas. Por eso, quiero imaginar la inteligencia a la que se refería la periodista italiana como algo muy reconcentrado que llamamos empatía. No hacen falta estudios universitarios ni triunfos políticos o profesionales para poseerla. El hecho de que en los colegios no existan enseñanzas sobre la empatía y el eclecticismo nos hace menos inteligentes, y, por consiguiente, menos atractivos. Es por eso que todavía vive entre nosotros el antiguo maniqueísmo, el que provoca ataques verbales entre representantes de la política de derechas y la de izquierdas, como si cada uno de ellos estuviera en poder de la sabiduría suprema.

sábado, 17 de abril de 2010

LA NUBE DE CENIZA


Esa nube de ceniza que cubre Europa puede que sea una deyección normal de la diosa Gaia. Tal vez por el empacho de un guiso de judías pintas con chorizo. Cosas normales que producen ventosidades; pero, en este caso, con más dimensión por tratarse de ella, la diosa griega de la tierra con un visible desliz. Es una explicación fácil: mitológica o científica, qué más da. No puedo evitar el recuerdo de otra nube invisible que mató a media Europa, allá en el siglo XIV; aunque nada tienen que ver la una con la otra. La de ahora sólo deja en tierra a los aviones, y la de entonces era peste bubónica asesina. La de ahora genera las protestas normales de los que pretenden viajar y no pueden, de los que se quedan tirados en los aeropuertos, y la de entonces generaba muertos por doquier, además de los gritos de los curas predicando que se trataba de una maldición divina y que la única manera de salvarse era entregar todos los bienes a la iglesia católica para que, ante el inminente óbito, dios permitiera su entrada en reino de los cielos. Así que siempre hay quien saca provecho de las cosas. La iglesia católica se quedó con las propiedades de media Europa, y de este modo, hoy en día, aún pueden permitirse la compra de los pisos más lujosos del centro de las ciudades para sus fiestas.


domingo, 28 de marzo de 2010

JAUME MATAS


Para un ciudadano corriente queda algo confusa la capacidad de entender los actos delictivos del ex presidente Matas. Pueden existir dudas respecto a que si, en el fondo, se deben a reminiscencias de la ciega soberbia del pasado, a una prolongada ingenuidad fuera de tiempo y lugar o a una mezcla de ambas cosas. La soberbia del pasado, vigente aún, ha llevado a algunos gobernantes a creerse elegidos por dios. A través de la historia se pueden conocer toda clase de atrocidades, como aquellas que permitían a los nobles romper el candor virginal de toda núbil que se dispusiera a contraer matrimonio. Se permitían suntuosos palacios robando gran parte de los recursos a la gente. Y con el ánimo de acrecentar su vanidad, organizaban actos multitudinarios en los que, vestidos con túnicas brocadas y guirnaldas, recibían la admiración y el respeto del pueblo, que no era más que miedo. La ingenuidad se podría deber a una extraña hegemonía de la codicia sobre la razón. Y, sí, se podría presumir de una mezcla de razones: soberbia y codicia. La ingenuidad también se puede ver en el hecho de actuar con estas dos cuestiones como bandera sin tener en cuenta que existen leyes que no permiten la delincuencia. Casi nadie pensó que Jaume Matas estaba delinquiendo mientras gobernaba. Parecía un buen hombre, y yo creo que lo era y lo es; esas dos cosas se le escaparon de las manos: la soberbia y la codicia. Y es ahí donde se hace ostensible su ingenuidad. Me pregunto cómo se le ocurrió comprar un palacio y dejar que su mujer fuera echando billetes de quinientos euros como quien esparce pétalos por la calle. Un gobernante no puede hacer esa ostentación. Así que una persona licenciada en derecho no significa, necesariamente, que tenga dos dedos de cabeza.

sábado, 30 de enero de 2010

SALMAN RUSHDIE


Salman Rushdie
Un comentario suspicaz e hilarante de uno de mis lectores ha despertado en mí unas sonoras carcajadas esta mañana, él ha dicho: Yo sospecho que el decreto religioso del ayatolá Jomeini condenando a muerte a Salman Rusdie no es por atacar la figura de Mahoma en Versos Satánicos sino por lo mala que es. “Versos satánicos” es una de las novelas más importantes del siglo XX, un poemario itinerante que saca chispas y lustre a la sensibilidad, a la lírica y a la locura, con algunas connotaciones dantescas. Rushdie fue objeto de burlas y desprecios xenófobos durante su juventud en Londres; allí, en aquellos tiempos, era un indio intruso en país extranjero. Y supongo que sintió consuelo cuando le salieron estas palabras, insertadas en la novela que nos ocupa: Los engañó del modo que un ser humano sensible puede convencer a los gorilas para que lo admitan en su familia, para que lo acaricien y lo mimen y le metan un plátano en la boca. Está llamando “gorilas” a los británicos y se jacta de haber burlado su hipocresía haciendo que lo admitieran en su sociedad literaria. Creo que actualmente, Rushdie es el presidente de la Royal Society of Literature; es, además, uno de los escritores más reputados del mundo. Un corte de manga para sus enemigos y detractores. Con los "Versos satánicos", uno puede captar una prosa poética que embellece y coloca una aureola luminosa a la novela. Por ejemplo:

… sus labios eran pálidos y no rojo sangre; su cabello, rubio-hielo en lugar de azabache, y sus ojos, no grandes e inocentes sino entornados por la costumbre de evitar el reverbero de la nieve…

martes, 22 de diciembre de 2009

LAS FIESTAS NAVIDEÑAS


A mí lo que me duele es la hiperestesia que provocan estas fechas, es decir: un elevado índice de sensibilidad hacia lo íntimo. Como si el aire se llenara de minúsculas estrellitas de colores, y que todos debiéramos beberlas para ensanchar las sonrisas y hacer más sinceros los abrazos. Se sensibiliza también el miedo a que en cualquier momento pasemos a formar parte de esa gran cantidad de personas que no están con sus familias, o que no tienen familia. Pierden importancia las inconfesables razones de nuestra intimidad para dar paso a las cosas comunes, a lo que, con hipocresía, mece la cuna de nuestra apariencia. El consumismo agobia a los que no tienen dinero para hacer lo que desean; pues mejor desear otra cosa y olvidarse del dinero. Eso no es más que una especie de termómetro que mide nuestra eficacia ante una sociedad que se ha estructurado sin consultarnos. Por eso puede que convenga hacer un paréntesis cada año desde el día quince de diciembre hasta el día siete de enero, un paréntesis para desaparecer. Para burlarse de todo y pasar a otra dimensión. Así que no os deseo Feliz Navidad, mejor os recomiendo que hagáis lo que podáis para que esa sensibilidad os afecte lo menos posible, y que las sonrisas, el turrón y el confeti sirvan de placebo para borrar cualquier contrariedad.

lunes, 8 de junio de 2009

LEIRE PAJÍN

Leire Pajín
No voy a hacer bromas sobre la musicalidad folklórica de su nombre, y menos aún sobre el inevitable apellido, vocablo que, normalmente, acaba en “a” en lugar de “in”, para referirse a comida de rumiantes (ni por un momento he pensado en breves onanismos). Voy a referirme solamente a la vergüenza que sentí ante su reciente y famosa disertación sideral. Ella anunció la coincidencia de Obama en USA y Zapatero en la UE como un acontecimiento planetario. Sentí escalofrío al ver la necedad intelectual de quien ocupa, creo, el número tres en el organigrama del partido político que nos gobierna. Tal simplicidad infantil no es compatible con estar en las altas esferas del poder político. A la señora Pajín yo le atribuyo una edad intelectual de siete años. Imagino en su mente fantasías y aspiraciones en el sentido de ver vestidos de Batman o de Superman a estos dos políticos volando por los cielos de océano Atlántico, parando con sus propias manos un enorme meteorito que iba a destruir nuestro planeta. Esta señora le ha hecho un flaco favor al presidente, quien mostraría coherencia si la destituyera y la colocara de conserje en las puertas de la sede del partido.


sábado, 4 de octubre de 2008

GEORGE W. BUSH


En el periódico El Mundo de hoy sábado, en Cartas al Director, un señor llamado Luis Morán, de Madrid, escupe una breve diatriba contra el presidente de EEUU. Es de sobra conocido que todos juzgamos a las personas y a las cosas utilizándonos a nosotros mismos como pauta y patrón. Pero el hecho de que nos equivoquemos en este sentido no debería llegar tan lejos como para que una persona se regodee con su error, como lo hace el señor Morán, atribuyendo sus criterios a los demás. Por ello, afirmo que miente cuando dice: Ya nadie duda de que Bush pasará a la historia como el peor presidente de EEUU. Hay que juzgar con memoria histórica. Detallo algunos apuntes: Warren G. Harding se caracterizó por los escándalos, Kennedy fue promiscuo, a Nixon lo tuvieron que echar por el Watergate y Carter fue blando. Y al pobre William Henry Harrison no le vamos a echar la culpa de nada, aunque fue culpable de dar un discurso en el exterior una tarde muy fría de invierno. Sí, fue culpable porque no llevaba abrigo, y ésa fue la causa de una pulmonía que acabó con su vida cuando sólo llevaba un mes en el cargo. A George W. Bush los moros le derribaron las torres gemelas. Y, como cualquiera de sus antecesores, Bush no se quedó con los brazos cruzados. Cada presidente ha tenido que afrontar unas circunstancias históricas. Y los que critican a Bush parece que no saben que el presidente de EEUU sólo es la cabeza visible de un engranaje político-militar muy bien cohesionado. Cualquier otro presidente habría actuado como él. En las grandes guerras EEUU luchó contra el despotismo fanático y cruel, y ahora todo sigue igual. Pero entre los que hemos nacido en la parte más civilizada del mundo hay quien no tiene muy claro en qué bando está, criticando desde perspectivas débiles y enfermizas. Echar la culpa personalmente a Bush de la crisis económica es lo mismo que si lo culparan del maremoto de Tailandia.

martes, 25 de marzo de 2008

LOS BALEARES


¿Somos catalanes los baleares? Uno piensa que no. Los baleares somos oriundos de las Islas Baleares (En la antiguedad los griegos denominaron a Mallorca y Menorca como las islas Gimnesias), y nos caracteriza un dialecto del idioma catalán. Igual que a los valencianos, su dialecto también procede del idioma catalán. Nuestra manera de hablar se va a perder en pocas generaciones porque los niños estudian y aprenden el catalán en el colegio; pronto se irá cambiando el movimiento gutural de los baleares al hablar y comenzaremos a hablar igual que los catalanes, pero eso ya lo harán las siguientes generaciones.
Ese apego a una región española que se quiere separar de España no me gusta. Yo, como la mayoría de baleares, me siento eso: mallorquín y español. Pero no servirá de nada cómo nos sintamos. Los políticos se saldrán con la suya. En un momento de la historia en que nos fortalece la unión europea, el separatismo me parece sencillamente una estupidez. Es lo mismo que navegar a contracorriente, es lo mismo que dar la espalda a la historia, al conocimiento y a la coherencia. 


















martes, 11 de marzo de 2008

LOS NUEVOS PECADOS


La Iglesia incorpora nuevos pecados, y hay algunos que no son pecados contra dios sino contra nosotros mismos, como el consumo de estupefacientes, las injusticias sociales o los atentados contra el medio ambiente. Pero ahora la iglesia ya no pone precio para el perdón de estos pecados, parece que ya no imponen la "taxa camarae". Se trataba de una tarifa en la que decía, por ejemplo: un pecado contra natura con niños o bestias solamente pagará 131 libras. Así, pues, parece que la Iglesia se acerca a las personas con estas cuestiones; pero la antigua institución no es capaz de despegarse de los viejos dogmas. Lo hacen ostensible cuando señalan a la manipulación de embriones como pecado. A todos nos puede asustar que la ciencia llegue a fabricar criaturas vivas. Por eso, los límites a estas actuaciones deben estar bien definidos por el sentido común; aunque sus ventajas no deberían recortarse cuando se limiten a reparar un corazón, un páncreas o un hígado, por ejemplo. Hay muchas personas que sufren estas enfermedades y desean que les curen. Al añadir la manipulación genética a su lista de pecados, estaría bien que la Iglesia, para compensar, facilitara a los enfermos una vía de acceso a dios; aunque fuera a través de los cauces reglamentarios, como son los cardenales y los obispos, a quienes, por una mera cuestión de rango, se les supone más cerca del señor que al resto de simples mortales. Estos altos dignatarios, representantes de dios en la tierra, podrían utilizar sus vestiduras brocadas, sus inciensos y sus hisopos plateados para abrir un halo mágico que curara órganos enfermos. De esta manera la sanación sería algo cotidiano, no provocaría peregrinaciones multitudinarias ni habría necesidad de manipular embriones. La institución religiosa recuperaría su antiguo esplendor, y todos volveríamos a la misa de los domingos y respetaríamos sus leyes.