domingo, 27 de marzo de 2016

TRES MUERTOS - POETAS


BAUDELAIRE - ALBERTI - MACHADO

Adoro a los poetas cuando sus metáforas deshielan los sentidos y nos trasladan a una lírica que vuela sobre el cemento de las ciudades, se arrastra en el subsuelo o se pasea como una mariposa sensible a la nastia de los campos floridos. Y me producen un efecto contrario cuando hacen aflorar la influencia metafísica de cuando estudiaban. El Ser no es nada, el Yo tampoco, y dios no existe. ¿Qué nos queda de la metafísica? cuando el núcleo de su existencia es una patraña. Sólo quedan, pues, los efluvios de estupidez de quienes se creen importantes, de quienes continúan pensando que hay alguien con una libreta de apuntes que toma nota de sus buenos actos y de sus pecados. No somos tan importantes. Sólo la conciencia queda afectada por nuestra conducta, y la conciencia humana sufre las consecuencias de la irracionalidad de los antepasados. ¿Qué ética hemos heredado de aquellos que siempre estaban en guerra? Prefiero responderme a mí mismo con una evasiva: son los poetas los que ponen alas a las palabras y hacen volar los corazones o llenan los ojos de tristeza cuando hablan de almas agrietadas o de rostros roídos por penas de amor (Baudelaire). Debió de ser enorme la empatía de Alberti cuando pensó en una paloma equivocada, en una paloma que creyó que tu corazón era su casa… y se equivocaba. Una extrema sensibilidad de Machado al ver suspiros de fuego en los maduros campos andaluces.




sábado, 26 de marzo de 2016

TRES MUERTOS - ESCRITORES





KAFKA - UMBRAL - MANN

En el pasado yo leí tres libros de Kafka, y desde entonces supe que algún día escribiría sobre él y su obra. Pero un tiempo después encontré un artículo de Francisco Umbral dedicado a Kafka y desistí, desistí porque yo habría querido decir lo mismo que dijo Umbral pero mi capacidad intelectual no daba para tanto.

En una ocasión Umbral llamó a Kafka “cara de cínife” y en este artículo lo llama “cara de ratón sentimental”.  Conozco gente que, sin haber leído a Kafka, sabe de esa angustia que nos trasmite “El Proceso”, “El Castillo” o “La Metamorfosis”. Luego la lectura no se convierte en un placer sino en una pesadilla sin fin, y si tiene fin entonces es un fin malo. Y de ahí llegué a la conclusión de que para entretenernos y disfrutar de una buena historia es mejor ir al cine o ver televisión. La buena literatura muchas veces marca a las personas y no precisamente con episodios idílicos con preciosos paisajes. La buena literatura, sencillamente, nos enseña a entender la vida, y cuando creemos que lo entendemos todo, entonces nos damos cuenta de que no entendemos nada. Y eso, precisamente, nos hace más tolerantes y hace también que nuestra arrogancia y nuestra soberbia se licúen y se vayan por las tuberías de las aguas fecales.
  
Saramago dijo que si no hubiera existido Kafka, él tampoco habría existido como escritor; y refiriéndose a Kafka dijo que tenía una visión del mundo agonizando por el absurdo. Si no hubiera existido Saramago, yo tampoco habría existido como escritor.

Otro caso, no tan angustioso, es Thomas Mann (Premio Nobel de literatura); él fue quien escribió “La Montaña Mágica”. Unas mil páginas que yo leí. Cuando terminé de leer esta novela me sentí aliviado pensando que jamás me había visto sumido en un tedio tan asfixiante y que ya me había liberado de él, pero el recuerdo de este libro me hizo sentir que yo estuve allí, enfermo, en aquel sanatorio, fascinado por una mujer: Clawdia Chauchat, que llevaba una falda azul y siempre daba portazos; y fascinado también por la melancolía del ingeniero Hans Castorp, por sus reflexiones y perspectivas previas a la primera guerra mundial. Hans había ido sólo a visitar a su primo Joachim y se quedó y acabó con fiebre como todos los demás.

 Francisco Umbral escribió esto:

“Sombrero de ala caída, llovida de varios cielos. Orejas de muerto enhiesto, de inteligencia cadáver. Volvemos a retomar así al profeta del siglo XX, ya superado, al que escribió en parábolas lo que iba a pasar y lo que estaba pasando. La parábola es un género más judío. La metáfora es un género más latino.

Kafka. El cuello y la corbata le sientan siempre como a un muerto. La metamorfosis. Millones de seres humanos se despiertan todos los días convertidos en araña, o lo que fuera aquel bicharraco. Lo que pasa es que no lo escriben, sino que se van a la oficina a cumplir. Y a lo largo del día, los números y el café negro les van devolviendo su humanidad arácnida. Pero si no fuesen arañas o cucarachas no soportarían el mal aliento del jefe, la paga/propina y el menstruo de la funcionaria. Dice la ciencia que el gato nos ve como gatos, y por eso nos tolera. La cucaracha humana también ve a los demás como cucarachas. De ahí nacen los buenos amigos, las fieles cucarachas. A Kafka le salva lo que le pierde: que cree en lo que ve. Y hasta lo escribe. Cara de ratón sentimental, de funcionario en paro. El proceso. Kafka, como todos los humanos, tiene una causa pendiente no sólo en el juzgado de dios sino en el juzgado del barrio. Nadie ha sabido nunca de qué se le acusa, porque en el juzgado sólo reside nuestra mala conciencia, que es una variante del miedo a la muerte.

El secreto de Kafka, lo que le hace grande y mínimo, es que la causa de la humanidad la considera sola y suya, íntima. Esto le hace gran escritor, pero le vuelve loco, o le ratifica como tal. Decía Goethe que “sólo entre todos los hombres se vive lo humano”. Bien, pues sólo entre todos los humanos se vive la culpa. Kafka quiere la culpa para él solo. Individualiza el terror de la administración, que es universal, con lo que se engrandece su caso y su prosa. Así, todo en Kafka responde a una fórmula parabólica. Pero su parábola no es deliberada, literaria, sino real, sentida, dolida, doliente, lo cual le legitima como escritor. Tiene el susto metafísico del que se ha dejado la casa cerrada con las llaves dentro. El Castillo. El Castillo es el padre, el Estado, lo que ustedes quieran. Kafka plasma la lucha del hombre contra las instituciones —El Castillo, El Proceso—, que fue la lucha ulisaica del siglo XX. Ulises había luchado contra los dioses. Kafka comprende que las instituciones no tienen otra fuerza y ventaja que el hermetismo. Hermetismo y una póliza. Por eso nunca sabremos nada. Kafka tiene una novia a la que no ama o a la que no goza. Su tragedia real es la impotencia, pero de eso no habla porque, como todos los profetas, es casto. Escribió cartas a Felice como para empapelar toda Praga. El amante epistolar es sospechoso. Tanta ortografía está ocultando algo, como en Flaubert. Los motivos de Kafka son los motivos del siglo XX. Y están pasando con el siglo. No creo que vuelvan a escribirse, en nuestro siglo XXI, novelas parabólicas. Ese género se ha quedado viejo hasta el evangelio.”




miércoles, 23 de marzo de 2016

DISCURSO SOBRE LA VERDAD

Ícaro murió por no hacer caso a su padre, Dédalo.

Tengo escrito que nuestra verdad está compuesta por pedacitos de experiencias y de tiempos, y por lo que nos han enseñado y hemos aprendido; todo ello conforma nuestra manera de ser. Es una verdad de cuya certeza no dudamos porque se trata de nosotros mismos, de lo que somos, de lo que pensamos y de lo que decimos. Nuestra opinión se inclina hacia la derecha o hacia la izquierda de las cosas en función de esa verdad. Esa verdad es nuestro punto de vista, es también lo que llamamos nuestros principios, y también nuestras creencias. Cosas, todas ellas, que componen nuestro carácter. Una idiosincrasia con infinidad de matices que se hacen ostensibles constantemente en nuestro entorno. Y yo me pregunto: ¿Si toda esa verdad fuera una farsa, en qué nos convertiríamos? Y me respondo a mí mismo que si lo olvidáramos todo podríamos transformarnos en seres más sociables, menos hipócritas y más cercanos a nuestros semejantes. Pero resulta que mi pensamiento es una utopía fuera de tiempo y de lugar porque no somos capaces de entender, por ejemplo, lo que dijo el biólogo francés Jean Rostand: La verdad que yo venero es la modesta verdad de la ciencia, la verdad relativa, fragmentaria, provisional, siempre sujeta a corrección, a rectificación. Por el contrario, rechazo y detesto la verdad absoluta, la verdad con mayúsculas, que es la base de todos los sectarismos, de todos los fanatismos y de todos los crímenes. Recuerdo al cómico Groucho Marx y una de sus agudas puntualizaciones, dijo: Estos son mis principios. Si no le gustan tengo otros. Marx parecía entender que aferrarse a alguna creencia es una estupidez porque el tiempo, la ciencia o la casualidad pueden demostrar que estábamos equivocados. Pero da igual: rechazando la evidencia, como suele ocurrir, no tenemos necesidad de admitir que fuimos estúpidos. La ciencia demuestra que la realidad que somos capaces de percibir no es, necesariamente, real. Ejemplo: una piedra está compuesta por átomos cuyos electrones giran a unas setecientas mil revoluciones por segundo, yo miro una piedra, la manoseo y no veo ni noto nada que se mueva, es una piedra y punto, es nuestra verdad: una verdad que oculta otra verdad distinta. Otro ejemplo: la tierra gira en el ecuador a unos 1670 kms/h, y nosotros sus habitantes sólo notamos que todo da vueltas cuando vamos pasados de copas. Así que la verdad no es lo que parece.

Este discurso no pretende ser una diatriba contra la estupidez, pero aquí se dicen cosas muy voluminosas porque se trata de la base de todos los antagonismos, de los enfrentamientos políticos, de las guerras, de las peleas entre hermanos y de todo el aire putrefacto que a veces respiramos. Pero el tiempo va disminuyendo el mal olor y suaviza el maniqueísmo fanático de antaño. Ahora ya no creemos que el que piense distinto a nosotros merece morir y comenzamos a respetar posturas ajenas, aunque todavía existen culturas que no han avanzado tanto y ahí, en las noticias, tenemos los resultados: disparos, bombas, una navaja que secciona una yugular. Qué tristeza de civilización la nuestra, la que nos enseña cómo una persona se inmola para matar a otros seres humanos porque piensan distinto. Qué tristeza la envidia, la que hace corretear comentarios despectivos gratuitos que nacen de la dramática pobreza empática de las personas que los profieren.
 
Ahora existen aviones que nos permiten ir a las antípodas en unas horas, existen porque hubo gente que se preguntó por qué no podíamos volar como los pájaros. Ya en la mitología griega tenemos a Ícaro, quien a pesar de las advertencias de su padre, Dédalo, voló tan alto que el calor del sol fundió la cera que mantenía unidas las plumas de sus alas y se desplomó y murió. Luego sabemos que toda evolución se debe a las personas que se cuestionaron y se cuestionan las cosas y en lugar de preguntar ¿por qué?, preguntaron y preguntan ¿por qué no? A la antigua pregunta: ¿por qué no podemos volar? hay que atribuirle la evolución tecnológica que desde principios del siglo XX nos permite volar. En fin, que la evolución humana se produce porque hay gente que lo cuestiona todo. Si continuáramos anclados en las creencias de nuestros antepasados todavía nos desplazaríamos con calesas y caballos. Esta sería una faceta histórica extrapolable a la esencia filosófica de este discurso sobre la verdad que nos conduce a un planteamiento muy serio: ¿Por qué somos como somos? Si estamos completamente aferrados a una tendencia política y/o religiosa significa que no hemos evolucionado mucho, lo admitamos o no. Ya lo vaticinaba Mark Twain en el siglo XIX cuando dijo: Si usted está al lado de la mayoría, es el momento de hacer una pausa y reflexionar. Una mayoría puede ser de unos cientos o miles de personas, gente gregaria aplaudiendo al aedo que enardece los ánimos de los oyentes con diatribas que salen de su boca como saetas destinadas a los opositores. No, esto no es evolucionar, es tener el estigma de un pasado terrible. Y por eso estas letras se convierten en un axioma que propone una reflexión de por qué pertenecemos a una tendencia política, a una religión, a una tendencia moderada o enardecida, a una tendencia liberal o conservadora, en lugar de optar por una postura ecléctica. Yo culpo a la manera de ser del sistema educativo de nuestro país porque no tiene (o no aplica) una deontología que obligue a los docentes a ser imparciales en su trabajo. Conocer algunas de las lecturas que recomiendan a los alumnos de instituto es suficiente para saber que muchos profesores no se dedican sólo a la enseñanza sino que también practican el proselitismo. Se trata de una indecencia que pone trabas a la libertad de muchos estudiantes para elegir un camino desde una balconada limpia y ecuánime. No tengo conocimiento de que en clases de filosofía se hable de eclecticismo con el rigor y el tiempo necesarios. El eclecticismo es una corriente filosófica muy antigua que procura conciliar las creencias que parecen más razonables aunque procedan de bloques opuestos (Ortega y Gasset trató el asunto en un contexto ético y político). En este momento político, día diez de agosto de 2016, la gente sí agradecería a los docentes que hubieran enseñado a disminuir lo visceral y a aumentar la capacidad de entendimiento entre las personas. Vamos mal. Ocurre que no hay muchas cosas en nuestra civilización que nos hagan sentir optimistas con el mundo que vamos a dejar a nuestros hijos, pero antes era peor; así que no vamos a ser pesimistas del todo. Aquí dejo un proverbio chino que viene al caso: Corrige a un sabio y lo harás más sabio, corrige a un tonto y lo harás tu enemigo.


Nunca he plagiado nada, pero tengo una costumbre que sí he copiado, es la de hacer referencia siempre a otros autores. A eso ya lo hacía Michel de Montaigne. Según decía era para expresar mejor sus pensamientos, y a eso yo también lo hago por ese motivo. Ahora haré referencia al semiólogo Umberto Eco por algo que dijo o escribió. No sé de dónde saqué eso, tal vez en El Nombre de la Rosa o en El Péndulo de Foucault que son los únicos libros que he leído de este autor. Lo he recordado al ver que el compañero de la revista Campanet, Tomeu Rosselló, se ha referido a Eco creo que en dos ocasiones. Umberto Eco más o menos dijo esto: Toda la historia de la ética es un intento, demasiado ambicioso, por definir una noción aceptable de estupidez. También dijo: Todo gran pensador es el estúpido de otro. Eso puede que sea verdad, pero como yo no creo en la verdad, entonces nada. El libro de mis artículos se titula PESIMISMO. Se puede leer en pedrotugores.blogspot.com. Se trata de artículos de ensayo sobre la conducta humana. Es verdad. Sí, pero puede que no sea verdad, y en este sentido me refiero a otro personaje importante al que también copio actitudes alguna vez: se trata del poeta Fernando Pessoa. La anécdota más curiosa que recuerdo de este poeta es que en una ocasión alguien le preguntó que por qué creaba heterónimos y los colocaba como autores de sus libros si los heterónimos son seres que no existen, Pessoa respondió que tampoco estaba muy seguro de que Lisboa exista. No sé si será por eso que yo también, de vez en cuando, doy un paseo por las ramas vegetales de la lírica.

Y TÚ... ¿QUÉ SABES?


No te estoy preguntando eso a ti, lector o lectora. Se trata del título de un documental científico disfrazado de película en el que se nos dicen cosas que no estamos acostumbrados a escuchar y que resultan inquietantes (Ahora ya se puede ver en You Tube). Conocí este documental en los años noventa, cuando yo residía en Valencia con mi familia; fue a través de mi amigo el profesor de psicología Vicente Prieto, quien posteriormente escribió el prólogo de mi novela MARÍA LEÓN, publicada por Iberoamericana de ediciones literarias en 2007. 

A finales del siglo XIX parecía que los físicos lo tenían todo claro. Se relajaron presumiendo de que lo entendían todo. Pero después, muy a principios del siglo XX, apareció el físico Max Planck y les perturbó su arrogancia. Planck abrió nuevos caminos donde la física tradicional no tenía respuestas y por eso está considerado como el padre de la física cuántica. ¿Y eso qué es? Pues se trata de un lío del que no creo que salgamos nunca, o por lo menos no lo veremos los actuales moradores de la tierra ni nuestros nietos. Niels Bohr, dijo: si alguien no queda confundido por la física cuántica es que no la ha entendido bien. Y Richard Feynman dijo: nadie comprende la física cuántica. Después de Planck aparecieron Heisenberg, Einstein y otros genios que continuaron descolocando los pensamientos ortodoxos y nos llevaron a una laguna desconcertante: que el tiempo y el espacio sean relativos tiene un pase porque no nos afecta en nuestra vida cotidiana, nadie viaja a la velocidad de la luz, y por ello no hay nada raro en lo que percibimos sobre nuestro envejecimiento y el espacio que nos rodea, pero la física cuántica nos dice cosas que desafían descaradamente el sentido común. Los humanos somos capaces de percibir tres dimensiones espaciales y una temporal, total cuatro dimensiones. Bien, pues la teoría de las cuerdas ya nos está diciendo que un átomo no tiene núcleo sino una cuerda vibratoria que hace vislumbrar once dimensiones. A ver quién es capaz de ver algo más que las cuatro dimensiones que percibimos: nadie. La física cuántica nos dice que tú puedes estar muerto y vivo a la vez y que un objeto puede estar simultáneamente en dos sitios a la vez, entonces ¿qué está pasando? Lo de estar muerto y vivo a la vez no lo entendemos, y que un objeto esté en dos sitios a la vez, según parece, sí; hay científicos experimentándolo en la actualidad. Pero no entendemos nada porque resulta que existen partículas que se localizan, desaparecen, regresan y vuelven a desaparecer. ¿Adónde van esas partículas? Los científicos dicen que a un universo paralelo, y ahí es donde ya lo liamos todo mucho más de lo que está. Ahí es donde estamos viendo que no sabemos nada, por tanto mi respuesta a la pregunta del título es: NADA de NADA. Sólo podemos tener indicios respecto a que muchas cosas de las que nos enseñaron en la escuela son mentira, y que las respuestas que ha dado la iglesia son una patraña; a eso parece que mucha gente ya lo entiende. También existen indicios de que la ciencia obtendrá explicaciones para, por ejemplo, los fenómenos paranormales. Y También encontrará respuestas para muchas preguntas, pero será un proceso tan lento que moriremos así como morimos ahora, sin saber porqué estamos aquí, de dónde venimos y adónde vamos. Por ahora yo pienso que nuestra existencia es pura casualidad y que no vamos a ninguna parte, pero estoy abierto a cambiar de opinión porque no creo que ninguna verdad sea tan sólida como para que valga la pena aferrarse a ella.  



lunes, 30 de marzo de 2015

ANDREAS LUBITZ


Todos juzgamos a las personas y a las cosas utilizándonos a nosotros mismos como pauta, y por eso, tal vez, ningún psiquiatra ni psicólogo pudo imaginar hasta dónde es capaz de llegar la maldad humana. Podrían haber dado la voz de alarma; pero no, también está la deontología que les impide informar de que hay un loco peligroso con apariencia de chico bueno pilotando grandes aviones llenos de gente. Y así nuestros códigos y normas se convirtieron en el arma asesina, igual que la puerta de seguridad de la cabina que impide la entrada de terroristas pero no puede hacer nada cuando el terrorista ya está dentro. El comandante no pudo entrar para evitar la tragedia. El secreto profesional y la puerta de seguridad: ahí están las trampas. A Lubitz lo habían dado de baja por desequilibrios cerebrales, y sólo el médico y el paciente lo sabían; el copiloto hizo añicos el papelito que lo inhabilitaba y el médico, con su silencio, actuó de acuerdo a su código deontológico. Después salió demonio con su elegante uniforme de piloto y con su cerebro lleno de alegres larvas de afilados colmillos pululando entre las neuronas, salió caminando serenamente hacia los mandos del Airbus. Los kamikazes que circulan en sentido contrario por la autopista, si tuvieran licencia de vuelo, podrían hacer lo mismo porque son gente que quiere morir matando, como Robespierre. Las páginas de la historia nos dejan otro teutón alienado y maligno con muchos muertos en su cadavérica y putrefacta conciencia.



miércoles, 14 de enero de 2015

PÁNICO EN FRANCIA


El poder militar es tan sólido que ya no caben las guerras del pasado. Francia aprendió la lección por las veces que fue invadida. Y así el enemigo de Occidente entra por las grietas del orden establecido igual como las ratas entran en las casas que tienen grietas. Esta guerra que nos declaran los yihadistas no se puede ganar porque hay personas que viven aprisionadas en el lodo “como si la garra del diablo los sostuviera desde las profundidades”, (escribió Saramago). Estas personas se emboban al convencerse de que después de haber asesinado a enemigos de su dios y de haberse inmolado encontrarán un oasis celestial con bellísimas huríes, dátiles y aguas cristalinas. Se trata de una perspectiva más apetitosa que la de continuar con el tedioso ritmo del día a día terrestre. Según la Hégira los musulmanes viven en su año 1392, o sea: la Edad Media de Occidente, y ellos no tienen un Fray Tomás de Torquemada, tienen muchos; están dotados de armas cibernéticas y los hay por todas partes. Por eso el pánico continuará en Francia, en España y en muchos otros países laicos. Los yihadistas continuarán cometiendo atentados y nosotros despreciaremos injustamente a la buena gente que vive en Europa y que practica esta religión. No deberíamos hacer burlas contra su dios y ellos no deberían cometer atentados. En fin… Voltaire escribió que el mundo fue creado para hacernos rabiar, y yo creo que estaba en lo cierto.


viernes, 19 de diciembre de 2014

CUBA


El mundo estuvo a punto de estallar en pedazos en el año 1961 por culpa de los misiles que Nikita Kruschev estaba instalando en Cuba. Los generales estadounidenses querían disparar y John F. Kennedy tuvo el temple necesario para evitar que el mundo volviera a la edad de piedra. Cuba era un hervidero antes de Castro. En la dictadura de Batista el país era una fiesta con un alto nivel de vida y corrupción que quedó muy bien dibujada en la película Havana con Robert Redford y Lena Olin. Después llegó Castro para limpiarlo todo y lo ensució todo y mutiló a los cubanos. Los que tienen coche actualmente llevan aún los Buick de los años cincuenta, y lo que produce el país va a parar a las manos privadas de los Castro mientras la gente no tiene para comer. Los cubanos están encerrados en la ratonera de los Castro. Y lo de ahora es una incógnita porque no se sabe lo que va a ocurrir. Es normal que Obama diga con pena que todos somos americanos, pero aquel pedacito de América necesita que desaparezcan los Castro para que los ciudadanos puedan recuperar la dignidad, para que todos y no sólo los turistas puedan volver a tomar mojitos en la Bodeguita del Medio y para que la gente vuelva a bailar en la calle sin lágrimas en el corazón.

jueves, 27 de noviembre de 2014

TRES CURAS Y UN SEGLAR


Este título podría ser el de una rondaia con las aventuras de gente buena y sus anécdotas, aunque hubiera demonios y gigantes; pero no es así. Se trata del título de un artículo de prensa que habla de tres curas y un seglar investigados por delitos de pederastia. Un asunto que ocupa muchos titulares en todos los medios de comunicación. Estos delitos causan daños difíciles de reparar en las víctimas y un corrosivo estupor a los que leemos las noticias. Se trata de un problema muy antiguo: el emperador Tiberio llamaba pececitos a sus víctimas y mandaba tirarlos por un acantilado de la isla de Capri cuando quería renovar la compañía. Y ya en la edad media atribuían esta maldad a los íncubos y a los súcubos. Parece que no hay solución para tal iniquidad, ni siquiera la castración (química o quirúrgica) parece dar resultado, así que los eunucos tampoco serían de fiar. Ante esta situación, y dado que muchos de los casos actuales se atribuyen a los clérigos, uno se pregunta si los votos de castidad sirven para algo, si el celibato no es un cruel anacronismo que daña el cerebro a algunos de los que, seriamente, han hecho votos para vivir en contra su propia naturaleza, pero uno se pregunta tantas cosas…

jueves, 20 de noviembre de 2014

LA NATURALEZA HUMANA


Se trata de un concepto sobre el que se han posicionado muchos filósofos. Darwin decía que podía cambiar con el tiempo, Rouseau que era maleable; Hegel, Nietszche y Sartre, entre otros, lo pusieron en entredicho; y la psicología moderna no se define. Y nosotros, la gente de la calle, ¿qué tenemos que pensar? Pues yo creo que empezamos a pensar que la naturaleza humana, entre otras cosas, tiene una mancha que no varía con el tiempo, que no es maleable y que se hace ostensible cada día en televisiones y periódicos: la corrupción. No podemos complacernos apuntando nuestras miradas inquisidoras hacia los políticos porque somos nosotros quienes los hemos elegido para que nos representen, y ahí sí que tendrían razón algunos filósofos sobre la maleabilidad del término. El empirista David Hume gastó toneladas de tinta escribiendo tratados sobre la naturaleza humana, creo que fueron tres tomos de unas mil páginas cada uno. Lo desmenuzó todo, buscando las partículas más pequeñas de la conducta. Uno puede entretenerse y reflexionar con estos tratados, pero al final la sabiduría popular siempre es más sabia (a pesar del comentario de Einstein), esa sabiduría popular creo que le diría a Hume:

—No le des tantas vueltas: la cabra tira al monte.

viernes, 1 de agosto de 2014

LA PLAZA DE CAMPANET


Toquinho cantaba que en los mapas del cielo el sol siempre es amarillo, y yo relaciono esta poética canción con la plaza de Campanet por el recuerdo de cuando los niños dibujábamos la iglesia; lo hacíamos con lápices de colores cuya caja de cartón verde tenía un paisaje alpino con cerros nevados tras un vivaracho cervatillo. En estos dibujos de la iglesia, arriba, pintábamos un sol amarillo; marcábamos los sillares de las paredes con cuadritos de color beig y las campanas de negro. Creo que no me curaré nunca de la nostalgia de aquellos tiempos en los que dibujábamos soles amarillos, comíamos helados en la plaza y jugábamos al escondite en los arrabales. Nada ha cambiado, sólo las personas. Muchos de los niños de los años sesenta y setenta ahora somos padres y algunos ya son abuelos; pero la plaza de Campanet sigue impasible, indiferente al paso del tiempo. Pasaron más de cuarenta años y muchos de los que estábamos allí de niños continuamos, inconscientemente, fascinados por la sosegada brisa que se respira, por las tertulias, por las personas, que no son ajenas; y quizá también por el recuerdo de una adolescencia en la que sentimos el fuego en la garganta con el primer trago de whisky, en la que sentimos la mirada sonriente de alguna niña, una mirada que nos parecía como un beso.


martes, 10 de junio de 2014

¿MONARQUÍA O REPÚBLICA?



Esta pregunta es tan contundente que nos hace sentir obligados a contestarla, a contestárnosla a nosotros mismos. Si estamos en ambientes de izquierda no queda elegante manifestarse monárquico y en ambientes conservadores no queda fino decir que somos republicanos. Y así damos más importancia a la opinión de los demás que a lo que, de manera reflexiva, diga nuestra conciencia. La imparcialidad intelectual nos lleva a la conclusión de que da lo mismo el modelo de Estado, lo que importa es la paz social, la unión de los españoles que legitimó la Carta Magna. Importa que la monarquía cuesta menos que una república y que, a pesar de Urdangarín (a cualquiera le puede salir rana un yerno), el rey de España no ha sido corrupto ni lo será Felipe VI. Lo que no podemos afirmar con tanta rotundidad es que un posible presidente de república no aparezca detenido por violentar a una chica, como ocurrió con Dominique Strauss-Kahn, quien habría podido alcanzar la presidencia de la república francesa. Juan Carlos I ha mejorado nuestro país, y su hijo continuará haciendo este trabajo. Por eso yo me inclino por lo que creo que más nos conviene: continuar con la monarquía. Las pancartas de la izquierda rabiosa (Pablo Iglesias) son maravillosas, me encantan; pero todos sabemos que en el fondo se trata de utopías que han destrozado y continúan destrozando a millones de seres humanos. George Orwell lo explicó como nadie en su “Rebelión en la granja”.



domingo, 27 de abril de 2014

GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ


Parece que la genialidad no es hereditaria. No hay nadie para sustituir la magia de las letras del difunto García Márquez. Él rompió los moldes de lo establecido hasta entonces, de lo hortodoxo en la literatura. Agarró los cuentos de su abuela, quien confundía fácilmente la ficción de la realidad palpable, como ha ocurrido con muchas de nuestras abuelas, y tuvo el coraje de escribir, por ejemplo, que Melquíades estuvo doscientos años muerto y se cansó de estar muerto y regresó al pueblo. Yo he escuchado historias de abuelas; escuché que una mesa con dos cirios encendidos perseguía a una abuela por la calle y que esta misma abuela vio a su madre muerta caminando de su brazo por la calle como un ectoplasma de ceniza. Recuerdo que cuando escuchaba estas palabras me daba cuenta de que quien me hablaba creía ciertos estos sucesos. También escuché a personas de mediana edad hablando de los ángeles, de su existencia imperceptible y protectora, de ángeles buenos y de ángeles malos. Y me acordé de la recurrente frase gallega: “Las meigas no existen pero haberlas haylas”. La novela “Cien años de Soledad” está llena de meigas, de mariposas amarillas y de flores; pero más que otra cosa está llena de belleza.


martes, 22 de octubre de 2013

LO EXTRAÑO DE LA NOCHE


Los que vivimos la movida nocturna de los años ochenta y noventa ahora estamos viendo una noche extraña en el Paseo Marítimo de Palma. Se observa que un setenta por ciento de las personas que deambulan la noche son chicas con minifalda y carmín rojo en los labios a las que nadie mira, ningún hombre las requiebra. Y ellas van juntas en grupos de tres a seis, incluso más, y bailan solas. Los chicos siguen sin mirarlas y sin bailar con ellas. Ellos también van juntos en grupos menos numerosos y también bailan entre ellos y hablan y sonríen, pero no miran a las chicas. Entonces uno se pregunta qué está pasando.

Los porteros de los locales, vestidos de negro, tienen un aspecto metálico, como los terminators. De vez en cuando aparece un desfile de chicas casi desnudas con inmensas melenas rubias y enormes labios postizos de purpurina roja que sujetan con un elástico como si se tratara de un antifaz para la boca. Tras ellas van chicos con cuidadas musculaturas vestidos de guerreros romanos, y la gente los mira impasible, como quien observa una procesión de Semana Santa, excepto mi mujer y mi cuñada a las que les gusta mucho la fiesta y quieren dejar constancia gráfica de haber estado ahí. Puede que todo eso sea un ronroneo silencioso de los jóvenes que intentan protegerse y no caer en los mismos errores que cometimos sus padres; pero no lo sé. 


miércoles, 26 de junio de 2013

DAS KAPITAL




No me voy a referir a la utopía romántica de Karl Marx sino a la pesada losa que nuestra civilización lleva sobre sus espaldas. Partiendo de que las necesidades más básicas de las personas son el alimento, la vivienda y el vestido, el capital se ha venido organizado para que el valor de estos consumos vierta sus beneficios en ese capital y lo engrandezca. Es el mismo capital que nos presta el dinero para la vivienda, y el que nos desahucia si nos quedamos sin trabajo. Los bancos y las grandes superficies comerciales son propiedad de los mismos capitalistas que, legalmente, ejercen de modernos dictadores manipulando nuestras vidas mientras crece la enjundia de sus cuentas. Y así en Occidente tenemos bellas democracias haciéndonos creer que somos libres. Los políticos son títeres a disposición del capital, por ello, al capital le da lo mismo quien gobierne; el derecho que nos da la democracia de elegirlos es sólo la pequeña dádiva inútil que nos conceden para diferenciarse de los grandes dictadores del siglo pasado. Pero ahí están, protegidos por los legisladores, regalándonos algún caramelo y expoliando la riqueza. La población occidental está empobreciendo, y los ricos de cada día son más ricos. Y el pueblo continúa obedeciendo los consejos de su publicidad, acudiendo a sus grandes superficies a comprar las patatas y pidiéndole hipotecas para comprar una casa porque sus leyes no le dejan construir en las tierras que heredó de sus antepasados. Creo que fue a principios del siglo XIX cuando Thomas Jefferson vaticinó esta dramática actualidad.

Si los políticos no fueran títeres legislarían de manera que la riqueza de los países fuera de los ciudadanos en general y no de unos pocos privilegiados. No estoy hablando de utopías comunistas sino de capitalismo razonable porque sólo hay dos cosas que ensucian la economía: la conducta reptil de los bancos (Umbral) y de las grandes corporaciones. El presidente Rajoy está diciendo que hará lo que tenga que hacer para crear empleo, la CE dotará de fondos la iniciativa de crear empleo para los jóvenes, y todo seguirá igual y se perderá el dinero de manera estúpida, como siempre. Alguien escribió que “todo tiene que cambiar para que podamos continuar igual”. Y eso es lo que no se atreven a hacer los políticos: cambiar. Los bancos, tal como son, no deberían existir; es necesario un diseño diferente. Las grandes superficies comerciales no deberían permitirse y así podrían subsistir de nuevo los pequeños comercios de los barrios y de los pueblos. Las multinacionales de la moda que usan niños chinos para confeccionarla son una aberración que la Ley permite. Si se pudieran resolver estas cosas, la gente tendría trabajo y la riqueza no iría a paraísos fiscales. De momento no nos queda más remedio que asumir que el capital abusa de los ciudadanos y que la mayoría de políticos son títeres, y el resto están ante la justicia o en la cárcel. ¡Qué futuro tan halagüeño vamos a dejar a nuestros hijos!



martes, 15 de enero de 2013

CRÓNICAS DE UN PUEBLO, CAMPANET 1967


Recuerdo la serie televisiva: “Crónicas de un pueblo”. La gente se sentía identificada con la cotidianidad costumbrista que nos mostraba la televisión. Y ahora, pasadas casi cuatro décadas desde que me fui, vuelvo a mi pueblo y comparo el costumbrismo de aquella serie con el que viví yo de niño y veo que era todo muy parecido en cuanto a las cabezas visibles: el alcalde, el médico, el vicario, los maestros y los ricos o pretenciosos; pero los personajes de la televisión eran más amables que los de mi pueblo donde mi infancia estuvo atenazada por la angustia. El médico recetaba inyecciones para casi todo y las monjas las inyectaban con una aguja, la misma para todos, que era más para caballos que para personas; yo sentía cómo me clavaban una daga en las nalgas durante varios días interminables por un mero constipado. El sacerdote, don Baltasar, un jueves terrible, lo recuerdo, con una caña de bambú nos dejó los muslos agrietados y sanguinosos, mostrando en su cara de piedra una furia que nunca olvidaré. Sus motivos: no éramos lo suficientemente respetuosos con dios. Y el maestro, don Miguel, se pasó toda una tarde acariciándome la ingle y el escroto, yo tenía doce años y no entendía nada, pero sufría. Y sufrí más otro día que este maestro pederasta me propinó una bofetada con la mano girada impregnada de una furia que nunca podré olvidar. Ahora veo a mi pueblo ya liberado de alimañas, no se ve al cura ni a los maestros ni al médico como autoridades sino como amigos, y me alegro. Campanet vuelve a ser mi casa.

domingo, 30 de diciembre de 2012

CRISTINA FERNÁNDEZ





Nunca había escuchado un pleonasmo tan estúpido como el que soltó ayer en televisión la presidenta de la república Argentina. Dijo: “… Es que yo soy la Jefa de Estado”. Como si no lo supiera todo el mundo. En aquel cono que acaba en la tierra de fuego, al que un dibujante de periódico colocó una bota con tacón alto y puntiagudo cuando los dos países que acaban allí estaban gobernados por mujeres, hay cierta tendencia a usar vocablos floridos y vistosos. Mi peluquero, que es argentino, en sus tarjetas pone: “Peluquero Internacional”. Ante un trozo de hierro, al que aquí todos llamamos hierro, un argentino me puntualizó que eso era “hierro estructural”. Al margen de esas anécdotas yo me apunto a la magia de Messi con sus goles, al verano que sentí en mi piel en Buenos Aires un mes de enero hablando de fútbol con un taxista y a la prosa chispeante de Borges. Y del otro lado del inmenso Río de la Plata, de Uruguay, me quedo con el recuerdo de la dulzura de Benedeti y de Juan Zorrilla de San Martín, que bautizó el río Uruguay con el nombre de “El río de los pájaros pintados”. Prefiero esos recuerdos, y olvidar que todavía quedan seres superiores, como la rutilante presidenta Cristina Fernández de Kirchner quien se hace llamar CFK por aquello de la similitud con el mítico y ejemplar JFK, sin tener en cuenta que para nosotros eso de CFK nos suena más a insecticida o a algo así.



domingo, 23 de diciembre de 2012

POLÍTICA Y POLÍTICOS



Geroge Bernard Shaw
La política es el paraíso de los charlatanes, dijo George Bernard Shaw. Y añadió que la democracia es el proceso que garantiza que no seamos gobernados mejor de lo que nos merecemos. Partiendo de que el Nobel irlandés estaba en lo cierto, podríamos deducir que dedicamos demasiado tiempo a hablar y a escribir sobre política y sobre políticos. Los actos y la palabrería de este colectivo empobrecen los pensamientos de la gente porque es bien sabido que las confrontaciones generan interés, y eso es lo que nos enseñan con su conducta: a mantener vivos los enfrentamientos con los que piensan distinto. Y así su ejemplo no nos motiva para que rebajemos nuestros índices de mediocridad y de ofuscación, no nos motiva para erradicar de una vez los restos de esa intensa pobreza intelectual que llevaba a nuestros antepasados a sus guerras perpetuas, no nos motiva para que las peleas familiares de la telebasura pierdan audiencia en los medios. Los políticos practican un maniqueísmo cuyo ejemplo sólo conduce a la miseria empática. Ellos, generalizando, no desean someterse a un código deontológico que perfile su ética porque sus intenciones van por otros caminos y porque, además, precisan grandes cantidades de alimento para su vanidad.

jueves, 20 de diciembre de 2012

PUBLICIDAD



He escuchado un fragmento de guitarra del maestro Rodrigo: el concierto de Aranjuez. Se trataba de un perfume que anuncian con unas imágenes bellísimas, y encima han hablado de la cosa en castellano. Me ha sorprendido porque debe ser el único anuncio de perfumes y colonias en el que no sale una voz británica o francesa con ánimo de seducir, o como si estuviera en un contexto orgásmico. Hay muchos anuncios que ofenden la inteligencia del espectador: cuando nos gritan, cuando nos hablan jadeando y encima en otro idioma que no es de España, cuando nos toman por tontos… Me pregunto en qué se basan los especialistas en publicidad, y veo que seguramente tienen razón: hacen lo que gusta. Así que… no digo nada; pero sugiero que se compren productos cuyos anuncios hablen idiomas de nuestro país. No voy a soltar una palabrota, pero de verdad que me apetece. Ahí dejo la idea pensando en una cita de George Bernard Shaw. Él dijo: Si tú tienes una manzana y yo tengo una manzana y las intercambiamos, entonces ambos seguimos teniendo una manzana; pero si yo tengo una idea y tú tienes una idea y las intercambiamos, entonces los dos tenemos dos ideas.







miércoles, 5 de diciembre de 2012

INTERNET EN EL BOLSILLO


Un pequeño paso para el hombre y un gran paso para la humanidad, fue la frase del momento cuando el hombre pisó la Luna. ¿El hombre pisó la luna de verdad? Parece que no está tan claro. Y ahora con Internet, y además en el bolsillo, pasa lo mismo: es un pequeño paso para la persona lo de contratar Internet para el bolsillo y un gran paso para la humanidad. Uno puede hacer casi de todo en cualquier parte. En el autobús, por ejemplo, se puede observar cómo los jóvenes teclean de forma compulsiva mientras sus rostros muestran el ánimo encendido de una conversación, y yo he decidido que algún día me quedaré en la calle observando, a la espera de que algún joven, abstraído de lo que le rodea, estampe sus narices contra una farola y me pueda reír un rato. Ya existen indicios de que el próximo gran paso para la humanidad consistirá en que ese aparatito milagroso que llevamos en el bolsillo tenga extremidades y lo podamos enviar a comprar el periódico y a pasear al perro.









martes, 28 de agosto de 2012

RUTH Y JOSÉ


Hace años una noticia casi me hizo gritar de horror. Una madre, dando marcha atrás en su coche, aplastó a su hija de ocho años en el garaje de su casa, la mató. Entonces escribí que si hubiera existido el dios que nos han dicho que existe, benevolente y todopoderoso, lo habría evitado. Estas cosas no deberían ocurrir. Pero lo de estos días, sospechado por todos, eso ya da una evidencia de errores demasiado monumentales en nuestra “creación”, debería ser muy retorcido un dios capaz de crear monstruos como este padre, condenado por matar a sus hijos Ruth y José. No nos engañemos: no nos ha creado ningún dios, somos fruto de la casualidad. Según los físicos, en la explosión de la que surgió nuestro universo la diferencia entre la materia y la antimateria es mínima, y por esa mínima diferencia, casual, existimos. En todo caso, no afirmo nada porque, según parece, la realidad que hay ante nuestros ojos no es necesariamente real, es una perspectiva, y cada cual tiene la suya. Pensemos en la realidad de este asesino, no es la nuestra; es una realidad de psicópata asesino. Hay otras realidades de asesinos de sus esposas, unas sesenta al año. Hay muchas realidades. Ahora hemos logrado una sociedad que se sostiene sobre un hilo tenso, pero se sostiene al fin y al cabo porque la mayoría de realidades aspiran a amar a su pareja y a sus hijos y a vivir en paz.


martes, 21 de agosto de 2012

MIÉRCOLES




Imagino que Jean-Paul Sartre diría que el miércoles aparece cuando uno ya lleva dos días sufriendo a sabiendas de que, pasado el trance de ese día, le quedan otros dos. Una visión del existencialismo que, para mí, este filósofo culminó cuando dijo que había pillado una mosca, que había aplastado su estómago con los dedos y desparramado sus diminutas vísceras, liberándola así de su existencia. Esa visión existencialista parte de que el hombre no es otra cosa que lo que él se hace, y la visión que podemos tener de lo que hemos hecho con nosotros mismos puede ser un lienzo abigarrado, ilegible en tiempo presente y desgarrador y truculento en las páginas de la historia. Y tal vez todo eso se deba a algo que dijo Karl Popper sobre la ignorancia. No recuerdo con qué palabras dijo que la ignorancia no es la ausencia de conocimientos, y es cierto: la ignorancia es el desprecio por el conocimiento. Nos tapamos los ojos ante la ciencia permitiendo que a estas alturas se impartan clases de religión a los niños y se dé por buena la patraña creacionista, sin tener en cuenta para nada a Charles Darwin. No cuestionamos a un dios todopoderoso creador de humanos defectuosos para culparlos después de sus propios errores. (Roddenberry, productor de Star Trek). Y así una mayoría abrumadora de personas en todo el mundo tiene más fe en las fábulas de la antigüedad que en lo que diga la ciencia actual. Desde que se pueden grabar imágenes y sonidos ya no aparecen ni dioses ni demonios.

miércoles, 18 de julio de 2012

MARTES



Todavía no se ha despegado del todo la resaca del fin de semana, pero uno ya va entrando en esas responsabilidades cotidianas que, en definitiva, representan nuestra vida; una vida que nos echa en cara, tarde o temprano, todo lo que hicimos mal en los años anteriores: la pereza y las fiestas que truncaron tantas intenciones intelectuales, o peor aún: la avaricia desmedida y estúpida que convierte brillantes carreras políticas en ese panorama que nos muestra Diario de Mallorca hoy en la portada. Vemos a Munar y a su acólito sentados en el banquillo de los acusados escuchando sentencias de cárcel. Puede que todavía queden restos de nuestro turbulento pasado: en el Imperio Romano y en otros imperios el emperador llegaba a creerse un “ser divino”, y no tan lejos tenemos a nuestro último dictador que llegó a sentirse enviado de dios para dirigir los destinos de los españoles a su antojo. Y lo más reciente nos muestra a esta rutilante señora de la política mallorquina que también debió pensar que la varita mágica de una sílfide le había tocado la nariz y la había convertido en princesa exenta de las leyes terrenales. La brusca realidad siempre viene a por nosotros como un demonio imperturbable, y acabamos asumiendo, en silencio, que el malo no es el demonio que nos busca. Pero no pasa nada, habrá muchos otros martes y pasarán cosas parecidas.

sábado, 23 de junio de 2012

DOMINGO


Recuerdo la raya en el pelo mojado y la misa de las doce, en los años sesenta. Inconsciente de los flecos hippys que ya se iban desmarcando de la ortodoxia de aquella época. Recuerdo un aluvión de adoctrinamiento católico, férreo y amenazante. Una imposición de ideas que está muriendo hasta el punto de que hay gente que ya no desea funerales para sus muertos. Ahora el adoctrinamiento es político: una información constante que nos lleva a situarnos a la izquierda o a la derecha de las ideas. Los aedos políticos tienen éxito con sus arengas y diatribas porque la mayoría de la gente está a la derecha o a la izquierda de las cosas. Y si una de las partes tiene mayoría, entonces esa parte se bifurca incorporando otra tendencia con otros matices para mantener vivo el gusano antagónico que ocupa las intenciones de la gente; parece como si ese gusano aportara una sustancia emoliente para el tedio y la monotonía de las personas. Hace años el escritor LLop dijo que los domingos ya no serían lo mismo cuando se acabó la serie televisiva “Canción triste de Hill Street”. Y tenía razón, aquellos domingos ya no volverán, pero habrá otros con otras melancolías porque los domingos no son más que la víspera de los lunes. Los domingos me hacen sentir extraño porque yo no estoy ni a la derecha ni a la izquierda ni en el centro de nada; será que no estoy en ninguna parte o será que no existo, no lo sé. Pero recuerdo que preguntaron al poeta Fernando Pessoa que porqué creaba heterónimos como autores de sus poemas, si los heterónimos son seres que no existen, entonces Pessoa respondió: tampoco puedo asegurar que Lisboa exista. Así que me apunto a la idea de Pessoa y digo que si no estoy en ninguna tendencia política será porque tal vez yo no existo, aunque me permito sentir tristeza al ver tan lejano el eclecticismo. Todo eso lo digo porque es domingo, mañana diré otra cosa. 


sábado, 26 de mayo de 2012

SÁBADO


Hoy en Diario de Mallorca Vidal Valicourt habla de la mala baba, del ametrallamiento verbal y de la mala educación, y dice que eso no es fruto de la crisis. Reflexiono sobre nuestros modales y me acuerdo de que el otro día tuve una visita que me hizo el siguiente comentario: me dijo que en el ascensor entró tras él otra persona, le dio la espalda y espetó: “¿Tú dónde vas?”. El hombre que iba a mi despacho me dijo que se había quedado atónito, y pensó que los modales de la corrección se están desmoronando. Habrá que acostumbrarse porque puede que esa corriente en la conducta sea algo irreversible. Pero yo vuelvo al sábado, un sábado cualquiera en el que uno se va al campo o a un pueblo y contempla el paisaje, observa la cantidad de casas bonitas con árboles ornamentales, tejas árabes y fachadas protegidas por sillería artesanal, y sólo ve eso; no observa el humo de los barbacoas y ve que las ventanas están cerradas. Entonces uno se pregunta qué harán los dueños de estas casas de campo, dónde estarán. Dónde estarán sus amigos y sus familiares, y se acuerda del egoísmo y de la envidia y de toda esa basura que impide que tantos hermanos, amigos y vecinos prendan fuego a unos troncos los sábados y echen carne para asar y la tomen con un buen vino. Da igual, yo pienso hacerlo hoy igual que todos los sábados, en Campanet, con mis hijos.

domingo, 11 de marzo de 2012

CRISIS


Entre otras definiciones, la RAE nos dice que esta palabra: crisis, se refiere al estado de un asunto o proceso cuando está en duda la continuación, modificación o cese. Es una definición incisiva que invita a reflexionar porque desde hace unos cuatro años estamos atenazados por la crisis económica, una crisis que nos indica que estamos haciendo algo mal, no sólo el despilfarro de dinero público sobre el que, según parece, se han adoptado medidas, como la limitación, por Ley, del endeudamiento. Hay otro problema: la banca, con una avidez reptil, nos ha prestado demasiado dinero, haciéndonos creer que somos más ricos de lo que en realidad somos. Parece que la economía hubiera sido dirigida desde un club de meretrices. Existe otra crisis más larga y tal vez más dolorosa que parece un auspicio del pasaje bíblico de la Torre de Babel en dos aspectos distintos: el primero sería la ambición de llegar al cielo, y el segundo podría ser el drama del desentendimiento. Tengo la impresión de que cada día hay más gente que aun hablando el mismo idioma no se entiende en nada, es como un resurgimiento del viejo egoísmo; un egoísmo que convierte en utópico y fantasioso cualquier anhelo de empatía generalizada. Un egoísmo que frustra las intenciones de un hombre porque hay una mujer que no le comprende; un egoísmo que frustra las intenciones de una mujer porque hay un hombre que no le comprende. Ojalá fueran útiles las plegarias y las oblaciones, así, al menos, podríamos hacer algo para detener este proceso de desmoronamiento económico y familiar.

miércoles, 29 de febrero de 2012

URDANGARÍN


Hay quien le llama Mangarín. El caso parece un asunto kafkiano, donde predomina lo absurdo; aunque ya estamos acostumbrados. Basta ver las noticias y tomar conciencia de lo que está pasando en el mundo para contemplar un nivel de absurdo propio de un tratado del escritor checo. Pero las actividades del yerno del rey tienen una enjundia especial. Ya no es sólo una codicia desmedida y estúpida como la que llevó a Jaume Matas a querer presumir de palacio en el paseo del Born de Palma con el dinero de los contribuyentes; es, además, la implicación de la familia real en el lodo de esa corrupción que se lleva el dinero español a los paraísos fiscales. Supongo que podemos entender que políticos de tres al cuarto como nuestro ex presidente y tantos otros actúen como parásitos traicionando al pueblo que les confió una responsabilidad importante. Cuesta entender la conducta de Urdangarín, y cuesta más aún comprender que un yerno de la real casa pueda actuar así durante años sin que se le paren los pies. Por ese motivo supongo que mucha gente ya empieza a admitir que las monarquías son un verdadero anacronismo. Y es que no tienen la sangre azul, ciertamente: pueden ser víctimas de la cleptomanía, igual que cualquier ciudadano de a pie, como Marnie la ladrona, por ejemplo.

sábado, 7 de enero de 2012

LA MÚSICA



Tengo escrito que el arte es una burbuja traviesa de la efervescencia del alma, y la música tal vez sea eso: una ebullición empírica ni sólida ni líquida ni gaseosa, sin color, sin forma, sin luz, intocable… sólo se distingue del alma porque es audible. Con ese sonido bailamos y nos emocionamos. La música puede ser muchas cosas: lo que realza el pánico en una película de terror o la manifestación extrema de la belleza, como en El Lago de los Cisnes de Tchaikovsky, por ejemplo. Parece anecdótico que algo tan intangible como la música resulte ser el medio a través del cual se pueda manifestar lo más bello de nosotros mismos, los mejores sentimientos… el amor; a través de ella somos capaces de flotar, de sentir que la gravedad se hace más débil y que nuestro amor es más sólido y romántico. La música ha estado y está en la cabeza de todas las generaciones y de todos los lugares. Cada lugar y cada tiempo con la suya. Mi padre decía: “quita ese ruido”, y yo les he dicho lo mismo a mis hijos. Battiato cantaba que lo de África es monserga, y Lady Gaga, vestida de libélula, vuelve locos a los adolescentes. Manifiesto mi admiración extrema hacia las personas que se dedican a la música, a los que la crean, a los que la enseñan y a los que la interpretan. Yo intento aprender a escuchar.




miércoles, 21 de diciembre de 2011

NAVIDAD 2011



Los chinos creen que lo que se celebra es el cumpleaños de Papá Noel. Y eso que son los mayores proveedores del mundo de todas esas cositas de colores que lo adornan todo, incluso del confeti que colorea nuestras desdichas cuando la absenta las convierte en sonrisas. En fin, unas fechas que no hacen más que arañar las sensibilidades de una sociedad que se ha ido estructurando con antiguas normas, unas costumbres que sitúan a la mitad de la población en un claro fuera de juego. Un desarraigo producido por los divorcios que nos echan de la mesa navideña el día de Nochebuena y el de Navidad, y nos deja sonámbulos con quien sea pero no con quien deberíamos estar. Un bochorno que llena de tristeza a las familias que han perdido a alguno de sus miembros, y que pasan estas fechas con lágrimas llenas de añoranza. Sólo allí donde toca la lotería desaparecen las penas, porque no sólo hay que soportar los desajustes de nuestros corazones, también están ahí las hipotecas, la falta de trabajo o la angustia que produce la posibilidad acechante de perderlo. Yo no quiero felicitar a nadie, decir sólo que todas las semanas tienen un lunes, y que no os preocupéis que pasado ese trance volverá a haber un lunes de fiestas en el que reanudaremos nuestra vida como si nada hubiera pasado.

domingo, 11 de diciembre de 2011

REAL MADRID - BARÇA



A media España le vuelan mariposas de las vísceras, dijo Valdano en una de estas ocasiones, hace años. Este comentario llamó mucho la atención a los periodistas, quienes alabaron la visión poética del entrenador. Estos periodistas no sabían que se trataba de un plagio, que un poeta había hablado en estos términos antes que él. Valdano habría quedado mejor si hubiera hecho referencia al autor de este comentario. Pero no por ello deja de ser oportuno el apunte porque ayer a la gente le volaban mariposas de las vísceras. Y al final se produjo una decepción para la mayoría porque según una encuesta que se veía en la parte inferior de la pantalla, casi el ochenta por ciento de los espectadores vaticinaba como favorito al RM para ganar la liga. De ahí se puede deducir que en la opinión hay una influencia política. Cataluña aspira a la independencia y a los que nos sentimos españoles eso no nos gusta. Luego no somos imparciales porque desde un punto de vista estrictamente deportivo, la magia del fútbol que nos muestra el Barça es inédita. Desde Pelé o Maradona no se había visto nada igual. Una magia que ayer dejó los morros de la soberbia impregnados por el barro sucio de una derrota amarga. Si hubiera perdido el Barça, Guardiola habría dicho que el RM es muy bueno, Mou dijo que el Barça ganó porque tuvo la suerte de su lado.


domingo, 4 de diciembre de 2011

LA COPA DAVIS


Muchos hemos estado viendo la final y, después de sufrir bastante, hemos visto cómo Rafael Nadal y sus compañeros de nuevo han dado a nuestro país el prestigioso título. Esta clase de triunfos deportivos, igual que los futbolísticos, se convierten en el lugar donde confluye la parte de nuestra historia en cuyos inicios tenía las gradas con una configuración similar, pero en lugar de darle a una pelota, le daban con una espada a los torsos desnudos de los contrincantes, y el que ganaba era el que asesinaba al otro o el que evitaba ser devorado por un león. Podemos felicitarnos por haber evolucionado; aunque hayamos necesitado dos mil años para entender que nuestro ancestral afán de lucha puede trasladarse a los juegos, que no hace falta morir ni inmolarse para crear espectáculo. Lo importante es que gran parte de la humanidad ya lo entiende y lo triste es que todavía hay civilizaciones que no lo entienden. La gran cantidad de cosas que aún no hemos entendido son las que producen mucha pena, y con el ejemplo anterior ya tenemos una pista sobre el tiempo que vamos a necesitar para no sufrir por estupideces, para dejar de envidiar a los que saben aparentar que están mejor que nosotros, para convertir el odio en un residuo del pasado en lugar de un alimento para la vida, para comenzar a estar tranquilos, y, en definitiva, para que la empatía no resulte algo extraño y desconocido.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

LAS PEQUEÑAS DICTADURAS


A la mayoría de las grandes dictaduras se las comió el siglo XX, pero quedan las pequeñas en todas partes, se trata de minúsculos reinos despóticos en los que prevalece el maltrato y la humillación. Unos son los hogares donde hay violencia y otros son algunos departamentos de grandes empresas u organismos, también pequeñas empresas aparentemente adorables que venden dulces exquisitos. En muchos de estos lugares el más fuerte alimenta su vanidad imprecando a los subordinados de manera sistemática. Yo no sé quién me da más pena si el miserable que cura sus frustraciones fustigando a los que ocupan un rango inferior o el que lo sufre. Ambas posturas son lamentables, pero la dignidad sólo está en la parte que sufre. El opresor no tiene esa cualidad, el opresor es un residuo en activo, un despojo humano. Me pregunto qué es lo que hemos hecho tan mal para que nuestra sociedad todavía esté infectada por tantos insectos. Estas situaciones nos demuestran que la evolución humana es algo muy joven e inacabado. Podemos entender que un león no deje comer a las hembras ni a los hijos hasta que él se ha saciado, y también que su mal humor acabe con algunos zarpazos que derraman sangre; pero es incomprensible que algunos humanos actúen así, increíble, diría yo; pero es cierto. Eso está ahí.