viernes, 19 de diciembre de 2014

CUBA


El mundo estuvo a punto de estallar en pedazos en el año 1961 por culpa de los misiles que Nikita Kruschev estaba instalando en Cuba. Los generales estadounidenses querían disparar y John F. Kennedy tuvo el temple necesario para evitar que el mundo volviera a la edad de piedra. Cuba era un hervidero antes de Castro. En la dictadura de Batista el país era una fiesta con un alto nivel de vida y corrupción que quedó muy bien dibujada en la película Havana con Robert Redford y Lena Olin. Después llegó Castro para limpiarlo todo y lo ensució todo y mutiló a los cubanos. Los que tienen coche actualmente llevan aún los Buick de los años cincuenta, y lo que produce el país va a parar a las manos privadas de los Castro mientras la gente no tiene para comer. Los cubanos están encerrados en la ratonera de los Castro. Y lo de ahora es una incógnita porque no se sabe lo que va a ocurrir. Es normal que Obama diga con pena que todos somos americanos, pero aquel pedacito de América necesita que desaparezcan los Castro para que los ciudadanos puedan recuperar la dignidad, para que todos y no sólo los turistas puedan volver a tomar mojitos en la Bodeguita del Medio y para que la gente vuelva a bailar en la calle sin lágrimas en el corazón.

sábado, 6 de diciembre de 2014

DOS PARTES


Parece como si todo estuviera compuesto de dos partes, más o menos antagónicas, más o menos amigas, más o menos enamoradas. La mayoría de los seres del reino animal se componen de dos partes simétricas, digo la mayoría porque hay excepciones: he visto animales asimétricos. Hay unos cangrejos que tienen una mordaza enorme y otra pequeña. Para que exista una amistad son necesarias, como mínimo, dos partes. Para el amor también hacen falta dos partes, y para que la vida continúe hacen falta dos sexos. En política casi siempre nos encontramos con dos partes; aunque ahora en España las dos partes se han bifurcado y aparecen cuatro partes, dos en la derecha y otras dos en la izquierda, o sea: dos partes. Unos tiran para un lado y otros para el lado opuesto. Cada uno con sus matices, puntualizaciones y tendencias. Dos partes que nos tienen atados a un contexto que da la razón al semiólogo Umberto Eco cuando escribió que toda la historia de la lógica es un intento, demasiado ambicioso, por definir una noción aceptable de estupidez. Y por añadir algo más sobre las dos partes también recurriré al mismo personaje, Eco; él dijo que todo gran pensador es el estúpido de otro. O sea: dos partes.