viernes, 13 de julio de 2018

MR. BOJANGLES



Conocí a un hombre, Bojangles, que bailaría para ti. Con zapatos gastados, pelo plateado, camisa raída y pantalones holgados. Se calzaba aquellos zapatos viejos y saltaba tan alto, tan alto... para volver a caer con elegancia.

Lo conocí en una celda en New Orleans. Yo estaba completamente abatido. Él me observó con la mirada de la experiencia y habló con conocimiento, habló sobre la vida. Y riendo, adelantó su pierna para dar un paso. Dijo su nombre, Bojangles, y bailó con agilidad por toda la celda. Se agarró los pantlalones para tener más soltura y saltó muy alto y golpeó sus tacones.

Dejó escapar una risa, meneó sus ropas por todos lados. Ese era el Sr. Bojangles. Bailaba por todas esos espectáculos de variedades y ferias de campo por todo el Sur. Habló con lágrimas en los ojos de cómo en cincuenta años, su perro y él habían viajado por todas ellas, pero su perro murió de repente y después de veinte años todavía llora por él.

Decía: ahora bailo en los tugurios a cada oportunidad por bebida y propinas, pero la mayor parte del tiempo lo paso entre rejas porque bebo un poco. Sacudió su cabeza. Escuché a alguien pedirle, Sr. Bojangles, por favor, baile.


Según parece, el cantante de Country Jerry Jeff Walker acabó de verdad en una celda de New Orleans por una noche de borrachera, posiblemente a mediados de los años sesenta. Y allí conoció al Sr. Bojangles. Este cantante sólo escribió con precisión su experiencia y lo que le pasó y lo que vio y escuchó del Sr. Bojangles sin darse cuenta de que había escrito un poema de anti-héroe cargado de una inmensa emotividad y belleza estética. Así que Jerry fue el autor de esta canción y a su vez también ha sido su peor intérprete. Cantaba esta canción como si cantara cualquiera de las suyas con ese toque repetitivo de guitarra del Country, cuando la canción, su obra, merecía mucho más. Incluso John Denver, también intérprete de Country, la cantaba mucho mejor que él.

Mr. Bojangles ha resultado ser una canción tan importante que ha llamado la atención de primeras figuras mundiales de la interpretación, como  Neil Diamond, Whitney Houston, Robbie Williams, Nina Simone, etc. Pero la crítica coincide en que nadie ha interpretado esta canción como Samy Davis Jr. por la manera en que le afectaba lo que estaba cantando. Tal vez Samy ya conocía a algún Sr. Bojangles, igual como todos conocemos o sabemos de algún Sr. Bojangles, que por no bailar, posiblemente, esté afectado por una tristeza más compungida. 

miércoles, 23 de mayo de 2018

UN PAPA Y DOS OBISPOS

EL PAPA LEÓN X

A lo que pretendo publicar en este artículo no lo he escrito yo, casi todo son transcripciones, yo sólo he escrito algunos matices. Resulta evidente que se trata de letras sólo para adultos, y aun así puede herir sensibilidades. Tras la pérdida de poder de la iglesia católica la hermenéutica fue abriendo las vergonzosas letras que detallan la Taxa Camarae sobre la que Julio Caro Baroja (antropólogo, historiador y escritor) explicó sus aberrantes contenidos, y más recientemente el profesor Pepe Rodríguez, actuando como exégeta, lo difunde en Internet. Se trata de hechos constatables sobre los que no comparto la opción de callar. En pleno siglo XX todavía quedaban reminiscencias: se podía pagar dinero al cura y así sentirse libre de pecado por comer carne el viernes santo. No sé si en algún lugar todavía existe esta fraudulenta conducta de la iglesia, pero creo que sí.

De una publicación de Ediciones B titulada Mentiras fundamentales de la iglesia católica, alguien ha escrito que la Taxa Camarae del papa León X es uno de los puntos culminantes de la corrupción humana. Existen otras publicaciones sobre este asunto de distintos autores cuyos nombres ahora no recuerdo.

La TAXA CAMARAE, una tarifa promulgada, en el año 1517, por el papa León X (1513-1521) con el fin de vender indulgencias, eso es perdonar las culpas, a todos cuantos pudiesen pagar unas buenas libras al pontífice. Como veremos en la transcripción que seguirá, no había delito, por horrible que fuese, que no pudiese ser perdonado a cambio de dinero. León X declaró abierto el cielo para quienes, clérigos o laicos, hubiesen violado a niños y adultos, asesinado a uno o a varios, estafado a sus acreedores, abortado... pero tuviesen a bien el ser generosos con las arcas papales. Veamos sus treinta y cinco artículos:
1. El eclesiástico que incurriere en pecado carnal, ya sea con monjas, ya con primas, sobrinas o ahijadas suyas, ya, en fin, con otra mujer cualquiera, será absuelto, mediante el pago de 67 libras, 12 sueldos.
2. Si el eclesiástico, además del pecado de fornicación, pidiese ser absuelto del pecado contra natura o de bestialidad, debe pagar 219 libras, 15 sueldos. Mas si sólo hubiese cometido pecado contra natura con niños o con bestias y no con mujer, solamente pagará 131 libras, 15 sueldos.
3. El sacerdote que desflorase a una virgen, pagará 2 libras, 8 sueldos.
4. La religiosa que quisiera alcanzar la dignidad de abadesa después de haberse entregado a uno o más hombres simultánea o sucesivamente, ya dentro, ya fuera de su convento, pagará 131 libras, 15 sueldos.
5. Los sacerdotes que quisieran vivir en concubinato con sus parientes, pagarán 76 libras, 1 sueldo.
6. Para todo pecado de lujuria cometido por un laico, la absolución costará 27 libras, 1 sueldo; para los incestos se añadirán en conciencia 4 libras.
7. La mujer adúltera que pida absolución para estar libre de todo proceso y tener amplias dispensas para proseguir sus relaciones ilícitas, pagará al Papa 87 libras, 3 sueldos. En caso igual, el marido pagará igual suma; si hubiesen cometido incestos con sus hijos añadirán en conciencia 6 libras.
8. La absolución y la seguridad de no ser perseguidos por los crímenes de rapiña, robo o incendio, costará a los culpables 131 libras, 7 sueldos.
9. La absolución del simple asesinato cometido en la persona de un laico se fija en 15 libras, 4 sueldos, 3 dineros.
10. Si el asesino hubiese dado muerte a dos o más hombres en un mismo día, pagará como si hubiese asesinado a uno solo.
11. El marido que diese malos tratos a su mujer, pagará en las cajas de la cancillería 3 libras, 4 sueldos; si la matase, pagará 17 libras, 15 sueldos, y si la hubiese muerto para casarse con otra, pagará, además, 32 libras, 9 sueldos. Los que hubieren auxiliado al marido a cometer el crimen serán absueltos mediante el pago de 2 libras por cabeza.
12. El que ahogase a un hijo suyo, pagará 17 libras, 15 sueldos (o sea 2 libras más que por matar a un desconocido), y si lo mataren el padre y la madre con mutuo consentimiento, pagarán 27 libras, 1 sueldo por la absolución.
13. La mujer que destruyese a su propio hijo llevándole en sus entrañas y el padre que hubiese contribuido a la perpetración del crimen, pagarán 17 libras, 15 sueldos cada uno. El que facilitare el aborto de una criatura que no fuere su hijo, pagará 1 libra menos.
14. Por el asesinato de un hermano, una hermana, una madre o un padre, se pagarán 17 libras, 5 sueldos.
15. El que matase a un obispo o prelado de jerarquía superior, pagará 131 libras, 14 sueldos, 6 dineros.
16. Si el matador hubiese dado muerte a muchos sacerdotes en varias ocasiones, pagará 137 libras, 6 sueldos, por el primer asesinato, y la mitad por los siguientes.
17. El obispo u abad que cometiese homicidio por emboscada, por accidente o por necesidad, pagará, para alcanzar la absolución, 179 libras, 14 sueldos.
18. El que por anticipado quisiera comprar la absolución de todo homicidio accidental que pudiera cometer en lo venidero, pagará 168 libras, 15 sueldos.
19. El hereje que se convirtiese, pagará por su absolución 269 libras. El hijo de hereje quemado o ahorcado o ajusticiado en otra forma cualquiera, no podrá rehabilitarse sino mediante el pago de 218 libras, 16 sueldos, 9 dineros.
20. El eclesiástico que no pudiendo pagar sus deudas quisiera librarse de ser procesado por sus acreedores, entregará al Pontífice 17 libras, 8 sueldos, 6 dineros, y le será perdonada la deuda.
21. La licencia para poner puestos de venta de varios géneros bajo el pórtico de las iglesias, será concedida mediante el pago de 45 libras, 19 sueldos, 3 dineros.
22. El delito de contrabando y defraudación de los derechos del príncipe contará 87 libras, 3 dineros.
23. La ciudad que quisiera alcanzar para sus habitantes o bien para sus sacerdotes, frailes o monjas, licencia para comer carne y lacticinios en las épocas en que está prohibido, pagará 781 libras, 10 sueldos.
24. El monasterio que quisiere variar de regla y vivir con menor abstinencia que la que le estaba prescrita, pagará 146 libras, 5 sueldos.
25. El fraile que por su mejor conveniencia o gusto quisiere pasar la vida en una ermita con una mujer, entregará al tesoro pontificio 45 libras, 19 sueldos.
26. El apóstata vagabundo que quisiere vivir sin trabas, pagará igual cantidad por la absolución.
27. Igual cantidad pagarán los religiosos, así seculares como regulares, que quisieran viajar en trajes de laico.
28. El hijo bastardo de un cura que quiera ser preferido para desempeñar el curato de su padre, pagará 27 libras, 1 sueldo.
29. El bastardo que quisiere recibir órdenes sagradas y gozar beneficios, pagará 15 libras, 18 sueldos, 6 dineros.
30. El hijo de padres desconocidos que quiera entrar en las órdenes, pagará al tesoro pontificio 27 libras, 1 sueldo.
31. Los laicos contrahechos o deformes que quieran recibir órdenes sagradas y poseer beneficios, pagarán a la cancillería apostólica 58 libras, 2 sueldos.
32. Igual suma pagará el tuerto del ojo derecho; mas el tuerto del ojo izquierdo pagará al Papa 10 libras, 7 sueldos. Los bizcos pagarán 45 libras, 3 sueldos.
  1. Los eunucos que quisieran entrar en las órdenes, pagarán la cantidad de 310 libras, 15 sueldos.
  2. El que por simonía quisiera adquirir uno o muchos beneficios, se dirigirá a los tesoreros del Papa, que le venderán ese derecho a un precio moderado.
  1. El que por haber quebrantado un juramento quisiere evitar toda persecución y librarse de toda nota de infamia, pagará al Papa 131 libras, 15 sueldos. Además entregará 3 libras para cada uno de los que le habrán garantizado.

El papa León X convirtió el Vaticano en un burdel donde eran lícitos los asesinatos, las violaciones, la pedofilia, la zoofilia, etc. Así que desde entonces la iglesia católica ha mejorado mucho aunque en la actualidad no es un ejemplo de conducta racional a juzgar por como se manifiestan actualmente algunos de sus altos dignatarios.



EL OBISPO MUNILLA.















En el año 2010, cuando un terremoto destrozó Haití el obispo Munilla dijo: En España existen males mayores que los que hay ahora en Haití (200.000 muertos por el terremoto), debido a la falta de fe de los españoles.

Tiene que ser muy fanático un individuo para atreverse a decir esta barbaridad. A este obispo no le afectó el terrorífico drama que sufrió Haití, no sintió ninguna pena al ver tantos miles de cadáveres tirados por las calles. La mayoría de la gente de todo el mundo quedó conmovida ante la magnitud del desastre, a la iglesia no le conmueven estas cosas; ellos mataban a miles de inocentes quemándolos vivos en las hogueras. Y como ahora ya no nos pueden matar por no creer en sus estupideces, entonces sueltan perlas de este tipo, de manera espontánea, porque llevan el fanatismo aún impregnado en sus entrañas.


EL OBISPO BERNARDO ÁLVAREZ




Palabras textuales de este obispo al diario Opinión de Tenerife:

Puede haber menores que sí lo consientan y, de hecho, los hay. Hay adolescentes de 13 años que son menores y están perfectamente de acuerdo y desean el abuso, incluso te provocan. Esto de la sexualidad es algo más complejo de lo que parece.

Una persona tiene que ser muy degenerada para pensar y hablar así. Y así habló el obispo Bernardo Álvarez.

domingo, 29 de abril de 2018

LOS MÉDICOS Y LA ENFERMEDAD DE PERTHES


Resultado de imagen de FOTOS DE LA ENFERMEDAD DE PERTHES





De verdad que admiro a los médicos, entre otras cosas porque mis conocimientos sobre esta ciencia son nulos. Pero hay más, para ser médico una persona debe poseer una alta dosis de filantropía: amor al género humano. Su trabajo consiste en un sacrificio permanente para hacer que la salud de las personas, dentro de sus posibilidades, funcione lo mejor posible. Y sí existe un contraste entre los médicos y el resto de seres humanos, cuyos entornos están llenos de trampas, de envidias, de zancadillas y de odios, principalmente en contextos políticos que dan espectáculos lamentables constantemente en las noticias, se les ve cómo mienten con descaro, cómo se pelean y cómo comparecen ante los tribunales de justicia, pero hoy no vamos a hablar de escoria política sino de este mundo de profesionales que lo dan todo por el bienestar de sus congéneres.

Por la parte que me afectó y por lo que pueda servir a quienes se vean afectados por la enfermedad de Perthes, hoy relataré mi experiencia con esta enfermedad. Cuando mi hijo Carlos tenía siete años un día se quejó de dolor en la cadera, al principio no le hacíamos caso pensando que se trataba de dolores leves por su crecimiento; pero unos días después se quejó de dolores muy fuertes y nos fuimos enseguida al hospital Son Dureta. Después de radiografías nos comunicaron que padecía la enfermedad de Perthes y que tenía que quedar ingresado, inmovilizado y con una pesa en una pierna para que el hueso redondo de la cabeza del fémur no tuviera ninguna rozadura con su alojamiento. Lo tuvieron así atado en la cama durante unas dos semanas hasta que la inflamación desapareció. Nos dijeron que no podría caminar sino con una férula que dejara su pierna enferma colgando. Especificaron el artilugio, y una vez que Carlos se adaptó a él comenzó a llevar una vida normal. Los médicos del hospital nos dijeron que esta enfermedad siempre se cura sola y que tarda unos dos años y medio. Y así nos mentalizamos de que nuestro hijo tendría que caminar con esos hierros durante este tiempo. Nos informamos de quién era el traumatólogo infantil con más prestigio de Palma y casi todas las personas a las que preguntamos nos hablaron del doctor Gasull. Y así acudimos a su consulta. Este médico miró atentamente las radiografías y nos dijo lo mismo que nos habían dicho en el hospital, aceptó la férula que Carlos utilizaba para caminar y nos dijo que debíamos ir a su consulta una vez al mes. Y así lo hicimos durante casi dos años. Una radiografía cada mes y los mismos comentarios, hasta que llegó un día en el que el médico nos dijo que la enfermedad estaba evolucionando mal y que debía operar, abrir toda la carne de la cadera e instalar unos hierros que debería llevar hasta que cumpliera dieciocho años. Hizo rápidamente el presupuesto de lo que quería cobrar por la intervención y nos enseñó unos fotos horribles de lo que iba a hacer en la cadera de nuestro hijo. Nuestra respuesta fue inmediata: si todos los médicos coinciden en que la enfermedad de Perthes se cura sola por qué quiere operar, llevamos dos años con el problema y siempre nos han dicho que en menos de tres años esta enfermedad cura sola. Con actitud autoritaria, la respuesta del médico fue escueta y arrogante: hay que operar. Si ustedes, sus padres, no aceptan la operación probablemente su hijo quede cojo para el resto de su vida y será su responsabilidad, ustedes lo llevarán en su conciencia no yo. La madre de Carlos y yo decidimos que no íbamos a decidir nada hasta informarnos mejor y de esta manera, con miedo y dudas, no aceptamos la imponente determinación del Dr. Gasull y fuimos a consultar a otros traumatólogos de Palma. Todos coincidieron en que había que operar, unos de una manera y otros de otra, pero todos querían abrir al niño para instalarle hierros en los huesos de su pierna derecha. El miedo y las dudas crecieron, pero continuamos sin aceptar las tesis de los médicos por una mera cuestión de sentido común: si todos ellos coinciden en que la enfermedad de Perthes se cura sola por qué lo quieren operar. No hay una respuesta coherente a esta pregunta. Y así pasamos una semana en blanco sin saber qué hacer.  

Recuerdo que el sábado de esta semana terrible, por cosas de mi trabajo, fui a la calderería donde me estaban fabricando unos depósitos de hierro. Allí, el gerente, mi amigo el ingeniero Rafael Hoyo, me dijo que me veía mal, con la cara triste, cosa poco habitual en mí, según dijo. Le expliqué lo que pasaba con mi hijo Carlos y él contestó que había ido al sitio adecuado para dar una solución al problema de mi hijo. La verdad es que me hizo reír. Le dije: Rafael, si tú te dedicas a fabricar cosas de hierro, qué tiene que ver eso con el problema de mi hijo. Luego él me contó que hacía años se le cayó una pieza de hierro en un pie y todos los traumatólogos de Palma se lo querían cortar diciendo que ese pie no tenía arreglo. Y qué pasó, pregunté todo impaciente. Luego él me explicó que tras la decepción de lo que decían los traumatólogos de Palma, inició consultas en Barcelona a través de amigos suyos. Le recomendaron que fuera a visitar al doctor Viladot. Bien, pues el doctor Viladot de Barcelona le salvó el pie, sólo se le nota una leve cojera. Actualmente Rafael ya lleva años jubilado. Inmediatamente fui a casa para llamar a este médico, pedí hora y me dijeron que el profesor Viladot no tenía horas disponibles hasta dentro de unos seis meses, pero que me podían dar hora en dos semanas en la consulta del doctor Viladot, hijo. Aceptamos.

El médico aparentaba una edad similar a la mía en aquel entonces, unos treinta y siete años, su aspecto era caucásico y su cara mostraba la serenidad de quien conoce bien su oficio. Cuando el doctor Viladot miraba atentamente las radiografías, la impaciencia por escucharle se me hacía asfixiante; pero enseguida habló: Veo que se ha regenerado el riego sanguíneo en la cabeza del fémur. La enfermedad casi está curada. Creo que en unos seis meses el niño ya podrá caminar”. Tengo que verle una vez cada dos meses y así seguiremos el proceso. Enmudecimos. Por fin habíamos encontrado una respuesta coherente al problema. Nadie instaló hierros en la pierna de nuestro hijo y a los seis meses empezó a caminar, la enfermedad de Perthes había curado sola. Cuando salimos de la consulta fuimos a buscar una tienda de zapatos por las calles adyacentes a la del médico, en el distrito diecisiete de Barcelona; le compramos unos deportivos. Recuerdo una tarde soleada y apacible y recuerdo también que yo escondía mi cara con las manos en un vano intento de que en la zapatería no vieran las abundantes lágrimas que no podía contener por la emoción de ver curado a mi hijo. Carlos tardó unas semanas en caminar bien ya que los músculos de la pierna que había estado enferma, de tanta inactividad, se habían quedado dormidos. En los siguientes diez años acudíamos a la consulta del doctor Viladot para vigilar la pierna de Carlos una vez al año, hasta que el médico nos dijo que no hacía falta que volviéramos, que todo había ido normal. Carlos practica deportes, nunca a cojeado ni ha tenido la más mínima secuela de aquella enfermedad, que ya está olvidada. Pero yo no lo olvido, y no presumo de haber sido inteligente, presumo de haber aplicado el sentido común, la postura más razonable, una postura que ningún médico de los que visitamos en Palma aplicó. Cuando Carlos empezó a caminar escribí una carta al doctor Gasull y le dije que tenía pruebas fehacientes de su incompetencia porque había querido abrir las carnes de nuestro niño sin que fuera necesario. Me extendí bastante en aquella carta, que ya no quiero recordar.

Entiendo que en todas las profesiones se cometen errores y que los errores médicos están entre los más peligrosos, pero yo no acuso a los médicos de Palma que vieron a mi hijo: Gasull y otros de haber cometido un error, los acuso de aplicar criterios inconsistentes y de estúpida arrogancia. No quiero imaginar que hacen eso por dinero porque sería demasiado miserable por su parte. Donde estos médicos veían problemas, el doctor Antonio Viladot Voegeli vio que la enfermedad estaba casi curada. Así que vamos a imaginar que los médicos de aquí fueron incompetentes al no entender la radiografía que estaban viendo. Muy lamentable.

www.pedrotugores.blogspot.com



miércoles, 7 de marzo de 2018

ESCORIA






Dice la RAE que la escoria es una sustancia vítrea que sobrenada en el crisol de los hornos de fundir metales y procede de la parte menos pura. Dice también que es una materia desechable que suelta el hierro candente al ser martilleado, lava porosa, residuo.. y ya como quinta definición la Real Academia usa la metáfora para decirnos que escoria es cosa vil y de ninguna estimación. Será por eso que mis pensamientos han creado un paralelismo entre el discurrir de un cordón de soldadura eléctrica (cosa en la que he trabajado muchos años) y el discurrir de la vida humana, será porque ambos itinerarios van soltando escoria. No vamos a hablar de la escoria del metal porque no es dañina, salvo alguna esquirla en el ojo que sí fastidia sobremanera y a menudo requiere la intervención de un médico. Mejor me referiré a dos tipos de escoria: la truculenta y la de guante blanco.

Escoria truculenta.

Desde una visión respetuosa hacia todas las personas, una visión que me caracteriza, debo decir que las excepciones, como sobradamente es conocido, confirman las reglas, y así no vamos a abanderar respeto alguno hacia la escoria humana. Forman la escoria humana aquellas personas que violan y matan, las que ejercen violencia de género, física o psicológica. Y formarían parte de la escoria más truculenta aquellos seres que son capaces de violar y matar a niños. Si dentro de este maloliente contexto deseamos aferrarnos, aunque sea sólo un poquito, a la empatía, cabrá entristecerse por los motivos originales que abrieron el camino a que los cerebros de esta escoria pudieran degenerar hasta tales atrocidades. Una persona no se vuelve asesina de la noche a la mañana sin más, nadie viola ni mata porque sí. Y los motivos casi siempre proceden de una desastrosa infancia. Siempre han existido padres irresponsables que con su ejemplo han creado monstruos, y los monstruos también se reproducen y continuarán reproduciéndose. Por ese motivo nada se arreglará, siempre estaremos sobrecogidos por una cifra anual escalofriante de mujeres asesinadas en manos de sus parejas o exparejas. He escuchado justificaciones que no justifican nada, nada puede justificar un asesinato. Aunque entiendo la terrible situación de un hombre que se encuentra en la calle, sin recursos porque tiene que pagar la hipoteca de la casa donde están sus hijos y su mujer con otro hombre. Esto vuelve locos a algunos que cometen atrocidades, cuando lo que deberían hacer es reflexionar sobre los motivos que desembocaron en esta situación y buscar alternativas civilizadas.

Ya no hay impunidad. Los criminales son perseguidos por la justicia y casi todos acaban encarcelados. Ya no estamos en la Edad Media, cuando los crímenes por violación y asesinato de niños y núbiles tenían coartada: La iglesia católica inventó una suerte de demonios, nocturnos y lujuriosos, llamados íncubos y súcubos; los primeros demonios varón y los segundos demonios hembra. Cuando un niño o niña aparecían violados y/o asesinados ya se sabía a quien atribuir el delito, eran demonios, no se les podía vencer, su captura era imposible, así que mejor rezar a dios para que no aparezcan. Se pueden ver esos demonios de distintas formas y tamaños en el buscador de Google basta con escribir: "Fotos de íncubos". No sé si Miquel Vives publicará fotos de los demonios que yo le sugiero, en todo caso lo dejo en sus manos. Tantos siglos de impunidad. Ahora ya no hay fábulas que sirvan, si alguien viola y mata a un niño la policía no va a buscar demonios, buscan escoria humana culpable.

Este principio de marzo, en el que se me ha ocurrido escribir este artículo, parece como si de verdad hubieran renacido los demonios medievales. Un niño de ocho años asesinado en Almería, cuatro chicas mallorquinas muertas en accidente de tráfico en Miami, tres mujeres desaparecidas de las que una ya ha aparecido asesinada.

Y el colmo de desgracias de este principio de marzo, un suceso muy trágico y cercano que ha afectado a toda mi familia. Me llamó Antonia, la madre de mis hijos, y me preguntó si había visto las noticias, le dije que sí, que qué pasaba. Ella me dijo que el joven de 33 años que había muerto en un hotel de Londres era Marquitos, el hijo de Paz. Mi voz se congeló. Eso no debía suceder. Regresaron los recuerdos de principios de los años noventa en que ambas familias habíamos comprado un chalet en la misma calle de Secar de la Real. Y enseguida supimos que no era normal tener la suerte de haber encontrado unos vecinos tan entrañables. A los dos días de vivir allí, una noche poco antes de cenar, los niños estaban jugando en la calle, y al poco rato ya no estaban, luego comenzamos a buscar a nuestros hijos, Roberto y Carlos y no los encontrábamos, la madre de mis hijos y yo preocupados llamamos a los vecinos a ver si habían visto a nuestros hijos, y cuando llamamos a la puerta de Emilio y Paz nos dijeron sí, están aquí, pasad a la terraza, y allí estaban cenando Marcos, Roberto y Carlos;  Marcos y Carlos de siete años y Roberto de once en una mesa elegante con mantel y velitas con nuestros vecinos y otros invitados. Es que estaban delante de la casa jugando y les he puesto plato en la mesa a los tres, dijo Paz. Casi nos ruborizamos al ver que habíamos conocido gente tan encantadora y entrañable. Queridos amigos, Emilio y Paz, desde mi familia nos sentimos a vuestro lado con ese dolor punzante que lo inunda todo de tristeza luctuosa. 


Escoria de guante blanco.

En este contexto la escoria viste trajes costosísimos y llamativas corbatas de seda. Ya nos advirtió contra esta escoria el que fue tercer presidente de EEUU Thomas Jefferson con una frase del año 1802 que ha tenido una trascendencia profética por haber vaticinado una realidad que en pleno siglo XXI tiene agobiada a toda la población mundial. La frase dice textualmente:

Si el pueblo permite un día que los bancos privados controlen su moneda, los bancos y las instituciones florecerán en torno a ellos, privarán a la gente de toda posesión, primero por medio de la inflación, enseguida por la recesión, hasta el día en que sus hijos se despertarán sin casa, sin techo sobre la tierra que sus padres conquistaron.

Umbral decía que los bancos tienen una conducta reptil. Es cierto, los bancos son instituciones controladas por cerebros maquiavélicos con un voraz y monstruoso ánimo de lucro a costa de lo que sea, incluso a costa de robar los ahorros a los ancianos. Y así tenemos a la escoria legalizada porque las autoridades no tienen poder para defender a los ciudadanos contra esta monstruosa escoria de los bancos. Si quiebran hay que salvarlos porque de lo contrario sucumbiría la economía del país, y así al recuperarse y volver a generar inmensos beneficios no devuelven el dinero que el pueblo a través del gobierno les ha prestado, los beneficios están destinados a continuar engrosando la enjundia de sus accionistas. Esto es una basura intolerable que incrementa exponencialmente la riqueza de unos pocos y empobrece a la población normal y trabajadora. Los bancos no pueden estar en manos privadas y todos están en manos privadas. Los bancos no deberían ser entidades con ánimo de lucro y son entidades con un voraz y monstruoso ánimo de lucro. Las necesidades básicas de las personas (alimentación, combustibles, electricidad, agua, telefonía, banca y seguros) no deberían estar en manos de gigantescos y despiadados especuladores, ellos son un atraco legal a la población. Las grandes superficies comerciales son una aberración que ha arruinado al pequeño comerciante de toda la vida en beneficio de grandes corporaciones que pagan sus impuestos en paraísos fiscales. Los políticos no deberían permitir grandes superficies y los ciudadanos no deberían pisarlas para nada. Los bancos no tienen escrúpulos, son capaces de robar de muchas maneras. Han cometido salvajadas de todo tipo y ahí están sonrientes con sus lustrosas corbatas de seda y sus restaurante de lujo. Nadie puede con ellos, ellos son los modernos íncubos y súcubos, no se les puede atrapar. La riqueza los ha hecho invulnerables, atrás quedaron aquellos tiempos en los que el orfebre del pueblo tenía una caja grande para guardar los ahorros de la gente, después  colocaron un banco de madera donde se iniciaron las primeras transacciones bancarias. En aquel entonces denominaron "bancarrota" a las quiebras porque los clientes destrozaban a hachazos el banco de madera y mataban al banquero que había malversado sus ahorros. Por eso todavía se llaman bancos, por el banco de madera que usaban. Las tendencias políticas que podrían nacionalizar las necesidades básicas son peor que lo que tenemos actualmente porque ellos nacionalizarían hasta la conducta de las personas, nos harían vestir igual a todos, el mismo peinado...  y nos alimentarían con una pequeña ración de arroz y un mendrugo de pan ázimo, nada más. Seríamos una sociedad tipo Corea del Norte. No hay solución, las futuras generaciones van directamente a un abismo impredecible.


martes, 6 de febrero de 2018

DUST IN THE WIND




El éxito de esta canción del grupo Kansas podría deberse a una composición musical excelente y a lo agradable del sonido sin tener en cuenta el significado de las palabras, principalmente en los países de habla no inglesa donde no se entiende lo que están diciendo. Y en cualquier lugar donde sí se entienda la letra, uno puede interpretar que están diciendo que no somos más que polvo en el viento, imaginando que volamos y que estamos exentos de las miserias telúricas. Pero, no. No es así. Esta canción es un canto contra la estúpida arrogancia de los que se creen importantes. No entiendo por qué te crees importante y lo muestras con tus actitudes frente a los demás. La soberbia de tu cara no está disimulada, se te nota cuando hablas y cuando callas; se te nota cuando saludas a otras personas porque no te queda más remedio, no lo has podido evitar fingiendo que que no lo has visto, aunque a veces finges que no lo has visto. Te sientes hierático y destacado y ves a los demás pululando dentro de la mediocridad.

Es a ti a quien va dedicada esta canción. Dice: No te resistas, nada es para siempre y con todo tu dinero no podrás comprar ni un minuto más. Eres polvo en el viento.

Tú crees que la razón siempre está de tu lado y que lo ajeno es insípido, pero no lo dices. Criticas en voz baja las circunstancias ajenas sin darte cuenta de que lo haces para mitigar tus miserias. La sabiduría milenaria es algo que no entiendes. Nunca llegaste a entender aquel proverbio antiguo que explica que los ríos más caudalosos son los que están más bajos porque todos los afluentes le entregan sus aguas. Y por eso tú eres un afluente raquítico que se seca cuando no llueve. Tu conciencia es hojarasca que se nutre con la comparación de las apariencias, por eso aparentas más y no te das cuenta de que sólo eres polvo en el viento. Caminas firme y envuelto en tu cáscara porque sabes que eso, la cáscara, entre otras cosas, sirve para ocultar el verdadero color de las cosas. Y así ocultas a los demás el color gris pálido de tus míseras verdades. Allí donde tienes una pizca de poder eres insoportable. Quien no te muestre admiración, obediencia y aguante tu verborrea y tus pleonasmos ya puede ir buscando otro trabajo porque le amargarás la vida con estúpidas y caprichosas determinaciones. Pero si eres su alumno no te escaparás tan fácilmente, tendrás que soportar sus arbitrariedades que siempre serán proporcionales al nivel de dignidad que tenga en su casa: si en su intimidad lo regañan, en el trabajo crece exponencialmente su arrogancia y su testarudez. Te conozco de sobra porque estás en muchos lugares: empresas, banca, docencia, organismos, política y en cualquier bar de pueblo o de ciudad y también en cualquier calle mostrando afectación por tus altas responsabilidades. A menudo te dices a ti mismo: Si no fuera por mí nada funcionaría, y te lo crees. Eres un parásito omnipresente. Muchas veces, no siempre, he sabido protegerme de ti y te he mantenido alejado. Cuando te he tenido frente a mí te he engañado mostrando la admiración que necesitabas para acceder a mis propósitos. He conseguido engañarte muchas veces, no siempre. A los de la antesala les haces esperar aunque no haya nadie en tu despacho, incluso a los que, ingenuamente, llamas amigos, porque esa espera te hace sentir importante y alimenta el limo viscoso de tu vanidad. La canción dice que todo lo que hacemos se desmorona en el suelo y tú no lo entiendes y crees que lo tuyo siempre se mantendrá lustroso. Todo es polvo en el viento y tú no te enteras de nada.

Esta diatriba sólo va dirigida a quien se sienta aludido o aludida, y no voy a intentar suavizar lo escrito con comentarios filantrópicos porque los destinatarios de estas letras, afortunadamente, son minoría aunque estén por todas partes y se hagan notar como una protuberancia llena de pus.

viernes, 17 de noviembre de 2017

DOS PARTES




DOS PARTES.
Los dedos en las llagas de la actualidad. 
Parece como si todo estuviera compuesto de dos partes, más o menos antagónicas, más o menos amigas, más o menos enamoradas. La mayoría de los seres del reino animal se componen de dos partes simétricas, digo la mayoría porque hay excepciones: he visto animales asimétricos (Hay unos cangrejos que tienen una mordaza enorme y otra pequeña). Para que exista una amistad son necesarias, como mínimo, dos partes. Para el amor también hacen falta dos partes, y para que la vida continúe hacen falta dos sexos.

Somos esclavos de las dos partes porque siempre estamos en una de ellas y luchamos contra la otra. Creemos que la otra parte es mala y somos capaces de llegar a las armas, incluso a la guerra para defender la parte que creemos buena y honesta. Sólo aceptamos la simetría de nuestros cuerpos: esa parte izquierda o derecha de nuestro cuerpo no es nuestra enemiga, pero hay un motivo muy evidente: sin esa parte no seríamos más que medio cuerpo inútil que sólo podría caminar a saltitos. Cuando el amor se rompe, esa parte que completaba nuestra existencia ya comienza a odiar a la parte que antes amaba. Y esa es la naturaleza humana sobre la que el empirista David Hume escribió unos abultados volúmenes, unos textos larguísimos que la sabiduría popular resumiría en esta famosa frase: “La cabra tira al monte”. La naturaleza humana es un concepto sobre el que se han posicionado muchos filósofos. Darwin decía que podía cambiar con el tiempo, Rouseau que era maleable; Hegel, Nietszche y Sartre, entre otros, lo pusieron en entredicho; y la psicología moderna no se define. Y nosotros, la gente de la calle, ¿qué tenemos que pensar? Pues yo creo que empezamos a pensar que la naturaleza humana, entre otras cosas, tiene una mancha que no varía con el tiempo, que no es maleable y que se hace ostensible cada día en los medios de comunicación: las dos partes, una contra la otra. En partidos de fútbol ha habido muertos por defender a la parte a la que siguen. En política hay odios exacerbados hacia la parte contraria, y ahí se acometen toda clase de estratagemas y demagogias para vencer al contrario. Yo prefiero la sabiduría del refranero, la que dice que todos los extremos son malos, una sabiduría a la que los filósofos llaman llaman eclecticismo.

No me gusta hablar de política y no suelo hacerlo, pero sí me gusta analizar la conducta humana, y de eso tratan mis artículos que se publican en el blog pedrotugores.blogspot.com, como ya he dicho en otras ocasiones. Y si hablo hoy de las dos partes no es para adentrarme en los confines de la historia sino para ver cosas que ocurrieron en el turbulento siglo pasado y de qué manera nos afectan actualmente.

La extrema derecha
España vivió de rodillas durante cuarenta años bajo la dictadura de un individuo mediocre, inculto y con una frialdad de mármol a la hora de que sus alfanges cortaran cabezas. Adoctrinaban a los niños en los colegios para obedecer y vivir con miedo. El contubernio entre el Estado y el Clero ataba muy corto el pensamiento de la gente. La amenaza de los curas: nos amenazaban con algo más terrible que la muerte: el infierno, lugar donde se quemarían nuestras entrañas en una combustión eterna, o sea que no se trataría de morir y listo sino de sufrir el fuego eternamente en nuestra carne. Esa era una amenaza que yo escuché más de una vez siendo niño de una dictadura. Y la amenaza del Estado era ambigua, pero todos sabíamos que era fácil entrar en la cárcel y ser fusilado por pensar distinto. No había que pensar distinto, había que adherirse a la idiosincrasia establecida. Así que la extrema derecha esclaviza a la gente y la tiene atemorizada, acobardada y hundida.

La extrema izquierda
Cuando leí “La rebelión en la granja” de Georges Orwell, se me mojaron los ojos por la tristeza de unos acontecimientos que Orwell metaforizó en una granja. Los bolcheviques alzaron al pueblo ruso contra el zar prometiendo un comunismo idílico en el que ya no habría privilegiados y así consiguieron el poder, luego los mejores palacios y manjares pasaron a ser propiedad de los cabecillas: Lenin, Stalin, Trotski y sus acólitos. Ellos dejaron morir de hambre a la mitad de la población de su país. La llamada dictadura del proletariado ha sido más infernal que las dictaduras militares porque ellos, los militares, dejan ganar dinero a la gente por su trabajo, dejan tener negocios y dejan vivir, sin libertad, pero vivir en definitiva; en cambio la extrema izquierda no permite tanto. El poder es de unos pocos y sólo dejan migajas al pueblo que siempre vive en el filo del hambre. Ejemplos actuales destacados: Cuba, Venezuela y Corea del Norte. En estos países todo el dinero es para los que mandan y no tienen un “Generalísimo” sino un “Amado Líder” al que deben adorar como a un dios.

Comparaciones
A juzgar por lo ocurrido en el siglo XX, es un hecho incontrovertible que las dictaduras de la izquierda aplastan más al individuo que las dictaduras de derechas. Las dos dictaduras usan las pistolas para hacer callar a la gente, pero las militares no engañan, disparan y punto, y, empuñando las armas, obtienen el poder. Las dictaduras de izquierdas no usan las armas para obtener el poder, usan las mentiras más descaradas y nefarias que pueden usar las personas: prometen lo contrario de lo que piensan hacer (Rebelión en la granja).

Conclusiones para el presente
La derecha es corrupta y la izquierda también. Mucha gente honesta se adhiere a partidos anti-sistema como protesta por el desolador panorama político. Una postura muy legítima, pero algo ingenua, a juzgar por la historia del siglo XX. El colectivo anti-sistema muestra flecos de sus retorcidas intenciones: pretenden sacarnos de lo malo, pero no nos dicen que quieren llevarnos a algo mucho peor: Cuba, Venezuela, etc. Nada ha cambiado, el partido con más votos extremistas se financia a través de dictaduras socialistas, y la derecha se finanancia a través de la corrupción. Y así volvemos a las dos partes que nos esclavizan, dos partes egoístas en busca del poder a costa de lo que sea. Conociendo la demagogia política, me cuesta entender como hay tanta gente que defiende con ahínco a su partido, y me cuesta entender los motivos que llevan a las personas a seguir con fuerza un ideal político que siempre acabará decepcionándolos. Hablo del Estado, una fuerza dominada por el poder económico y encaminado a empobrecer a los ciudadanos en beneficio del gran capital. Cuando uno sabe de qué manera el capitalismo empobrece de cada día más a la gente, le entran ganas de rebelarse contra lo establecido, de hacer algo. Pero en estos casos viene a cuento una frase genial de Noel Clarasó: “Hay gente que cuando ha de hacer algo, hace algo, aunque no sea lo que tiene que hacer”. Y digo esto porque cualquier rebelión, la de Cataluña, por ejemplo, la entiendo, pero es alocada e inconsciente. Si Cataluña obtuviera la separación de España, posiblemente, en pocos años, nos acordaríamos de Orwell y de su rebelión en la granja porque siempre ocurre lo mismo. No sugiero la anarquía, y la rebeldía no sirve para nada. Estamos perdidos. Si el gobierno central es injusto con Cataluña, un posible gobierno de Cataluña también sería injusto con sus ciudadanos. Los cabecillas serían los que continuarían sangrando al pueblo, saldrían los nuevos sátrapas (como lo fue Pujol), y la historia se repetiría, como ha hecho siempre. Y sí resulta doloroso como nuestros hermanos catalanes tienen a sus dos partes encrespadas, una contra la otra, por motivos inútiles que no conducen a nada. Todo el entusiasmo, los gritos y las manifestaciones públicas de la gente a favor de la libertad y la independencia se convertirían, con los años, en el hastío de la derrota cotidiana, lugar en el que se tendrían que buscar otros ideales para continuar matando el tedio de sus vidas con una épica de ceniza. Siempre ha sido así, no hay excepciones. Habría que enseñar Historia con más coherencia a los niños para que de mayores estuvieran más relajados. Recuerdo una frase, no sé de quién, que decía: “Mira a la izquierda y a la derecha del tiempo, y que tu corazón aprenda a estar tranquilo”.

Se puede entender a las personas con vocación de servicio público de las administraciones locales, que por proximidad al ciudadano normalmente tienen una conducta correcta y eficaz, da igual que sean de izquierdas o de derechas. Las dos partes están muy próximas cuando se trata de ser coherentes. En Campanet y otros pueblos de Mallorca que conozco no observo ningún defecto político.

Las leyes son la prueba más demoledora de las imperfecciones humanas y a su vez también son la prueba más contundente de nuestra evolución como individuos en sociedad, si bien no pierden vigencia las tesis de Diógenes, los problemas que vaticinó están ahí.

La ley suprema: la carta magna, es la que ha conseguido que Europa viva en paz y apacigüe el antagonismo de las siempre presentes dos partes. Pero esto no significa que las dos partes se adormezcan porque los extremistas últimamente han intentado arañarla.

Creo que sería mejor para todos que las personas se ocuparan de ser lo más felices posible con su familia, con sus amigos y con su trabajo porque el poder, sea de la derecha o de la izquierda, siempre abusará de la gente. Creo que fue Kafka quien dijo algo así como que si ves el mundo como una parte contra ti, es mejor que te pongas del lado del mundo porque en contra no tienes nada que hacer.



viernes, 22 de septiembre de 2017

DISCURSO SOBRE EL ORIGEN DE LOS SERES HUMANOS



 



En febrero de 2009 el periódico El Mundo dedicó dos páginas enteras a Charles Darwin con motivo de cumplirse doscientos años de su nacimiento. El periodista hablaba de la tristeza que le producía el hecho de que unos ciento cincuenta años después de que Darwin demostrara que los humanos evolucionamos a partir de formas de vida inferiores, un ochenta por ciento de la población mundial no lo sabe o no lo cree. Darwin tuvo problemas, se burlaron de él. Hubo publicaciones que lo caricaturizaban con cara de mono. Pero la crítica tuvo que rendirse porque su teoría de la evolución fue aceptada como un hecho por la comunidad científica, aunque su otra teoría de la selección natural no fue aceptada hasta la década de 1930. ¿Pero qué pasa en la actualidad? Pues ocurre algo incomprensible e irracional porque su legado científico constituye la base de la moderna Biología como ciencia y sólo un veinte por ciento de la población mundial se lo cree.

Al final del libro EL ORIGEN DEL HOMBRE, Darwin escribió su conclusión:

La principal conclusión a la que aquí se ha llegado, y que actualmente apoyan muchos naturalistas que son bien competentes para formar un juicio sensato, es que el hombre desciende de alguna forma altamente menos organizada. Los fundamentos sobre los que reposa esta conclusión nunca se estremecerán, porque la estrecha semejanza entre el hombre y los animales inferiores en el desarrollo embrionario, así como en innumerables puntos de estructura y constitución, tanto de importancia grande como nimia (los rudimentos que conserva y las reversiones anómalas a las que ocasionalmente es propenso) son hechos incontestables.
Resulta absurdo que actualmente en redes sociales de Estados Unidos exista una enorme polémica entre el Creacionismo religioso y el Evolucionismo de Darwin, una polémica que viene de atrás, durante casi todo el siglo XX ha existido esta batalla que continúa y continuará. No obstante, esta controversia existe en casi todo Occidente. Y en los países muy confesionales no existe debate porque todos creen en dios, en su bondad y que fue él quien creó a nuestros primeros padres. Y así tenemos un mundo agonizando por el absurdo (Saramago). Si los que tienen la responsabilidad de enseñar a los niños tuvieran un poco de altura de miras podrían poner remedio a muchos problemas futuros. Pero no, ni siquiera los responsables de la educación se atreven a nada porque son más importantes los votos y el poder que el bien común. Por esa defectuosa educación que recibimos y que continúan recibiendo los jóvenes, la mayoría de la gente no es capaz de asumir que somos animales, que nacemos, crecemos, nos reproducimos, envejecemos, morimos y se acabó. Nadie nos protege, nadie anda con una libreta tomando nota de nuestros actos para pedir explicaciones en un juicio final. Tal vez debiéramos entender estas cosas al ver a tanta gente religiosa que sufre un terremoto o un huracán que mata a sus hijos sin tener en cuenta sus oblaciones. O Quizá debiéramos preguntarnos por qué hay seres humanos que matan a otros, que violan y matan a niños. La respuesta posiblemente iría encaminada a admitir que hay muchos seres humanos defectuosos, y si dios existiera y fuera todopoderoso y omnipresente no toleraría estos desastres, un presunto dios no habría creado seres tan defectuosos, un presunto dios no sería tan inicuo. Así que las cosas de las religiones no cuadran. Se mire por donde se mire no cuadran. Igual que ya sabemos que las tempestades del mar no se producen por berrinches de Poseidón y que los vientos huracanados no son estornudos de Eolo y que los volcanes no son flatulencias de la diosa Gaia, también se sabe que no existe ningún dios, pero vivimos en un mundo que prefiere adormilarse en la mecedora de las costumbres o encresparse por lo prosaico y banal antes que mirar de frente y asumir la modesta verdad que conocemos, a la modesta verdad de Charles Darwin. 

Me pregunto por qué todavía se imparten clases de religión en los colegios y se enseña a los niños cosas tan absurdas como que en el libro del Génesis, desde el versículo 26 del capítulo 1 se explica quiénes fueron nuestros primeros padres: Adán y Eva. Y no hablan de las consecuencias axiomáticas del asunto: si esto fuera cierto la raza humana procedería de aberraciones incestuosas. A eso no lo explican en iglesias y colegios, luego toman por tontas a las personas. A mi generación la educaban para que fuera tan nefelibata como los que nos enseñaban tantas estupideces; aunque debo ser más justo, debo decir que en las clases de Gramática, Geografía, Matemáticas, Física y Química decían la verdad, todo lo demás era mentira. Hay creyentes que, por escapar de la encerrona bíblica, hablan de lenguaje figurado y tienen razón, hay mucha metáfora en la Biblia, pero con lo de nuestros primeros padres no hay alegorías que valgan: es mentira... es una aberración. La teoría “Creacionista” procede de las antiguas escrituras, cuyos textos son sagrados para muchos miles de millones de seres humanos. Y ante el peso incontrovertible de las teorías de Darwin nos encontramos con que en la cristiandad pretenden hacerlas compatibles. Hacen referencia a que los descubrimientos y las investigaciones de Darwin no explican la creación del universo, y eso es una estupidez porque él nunca pretendió explicar más que lo que explicó. Y respecto al universo, quiero dejar aquí dos comentarios de un hombre reconocido entre los más sabios del mundo contemporáneo y que todavía vive, mal, pero aún vive: Stephen Hawking:

1.- Sólo somos una raza avanzada de monos...

2.- La física moderna descarta a dios como creador del universo, tal como en el pasado lo hizo el Darwinismo, que echó por tierra las ideas de dios como creador de los seres vivos.