sábado, 24 de octubre de 2026

EL AMOR

 




EL AMOR

En mil novecientos noventa y ocho me enteré por la radio de que le habían dado el premio Nobel de literatura a José Saramago. De camino a casa, yo vivía en Valencia por aquel entonces, me detuve en Nuevo Centro, entré en una librería y pregunté por los libros del nuevo Nobel. Eran muy voluminosos, así que opté por el más delgado con el que ya me haría la idea de si este escritor me iba a gustar o no.  Compré un libro titulado Todos Los Nombres. En la contraportada las letras decían que se trataba de la historia de amor más intensa de la literatura portuguesa de todos los tiempos. Y yo, que no soy muy dado a esta clase de historias, me resigné; al tratarse de un Nobel tenía que darle una oportunidad. Lo leí y poco a poco me fui introduciendo en la personalidad del protagonista, un funcionario gris del registro civil. Este hombre, don José, leía atentamente la condición de las personas: nacimientos, muertes, matrimonios, divorcios, etc. Le llamó poderosamente la atención una mujer a la que siguió desde su nacimiento hasta no me acuerdo qué, don José ya sabía que ella tendría una edad similar a la suya. Don José vivía solo y Saramago relata una gripe del protagonista quien a duras penas se preparaba un plato de sopa. Cuando tengo gripe siempre me acuerdo de don José y pienso si habrá alguien en mi casa que me prepare un plato de sopa o si me pasará como a don José y me la tendré que preparar yo solo. Bien, pues la conclusión de mi lectura fue que no encontré ninguna historia de amor, era solamente una intención profunda en el alma de este funcionario gris, don José. Entonces qué pasa con este libro, acaso es un engaño la calificación de historia de amor, parece que no, que no es un engaño, se trata de una moraleja brutal que atañe a muchas personas, sí. El libro nos propone pensar en que la historia de amor más intensa de nuestras vidas posiblemente fue la que no prosperó y por eso nunca fue mancillada por mentiras ni por silencios. Es una historia de amor que no prosperó porque la otra persona no nos gustó lo suficiente o nosotros no gustamos lo suficiente a la otra persona. No pudo ser, tal vez por cualquier otro motivo. Don José, tras intensas investigaciones localizó a su amada, había muerto. Estaba enterrada. Ese mismo día, por la tarde, se fue al cementerio, localizó el túmulo y se quedó allí, sentado, apoyando su espalda en el tronco de un viejo acebuche, pasó allí la noche entera y al amanecer apareció un pastor con sus ovejas, a su lado había un perro grande, negro, con sus orejas bien enhiestas y pendiente de instrucciones para manifestarse. Qué pensaría el pastor, se trata de un loco, qué hará este hombre ahí, adormecido. Bien, pues así termina la historia de amor más intensa de la literatura portuguesa de todos los tiempos. Y continuando con la moraleja de Saramago vemos que nos invita a pensar sobre lo que hay de cierto de este asunto en nuestras vidas. Entonces nos hace reflexionar: acaso la persona que tenemos a nuestro lado en nuestra vida cotidiana es la que más quisimos, o no. Acaso sentimos que el amor por la persona que duerme con nosotros es el amor más importante de nuestras vidas, o no. Puede que este libro sí sea una historia de amor que nos traslada en el tiempo hasta que aparece en nuestra memoria aquella persona a la que, solo con verla, ya nos ponía la carne de gallina. Pero no pasa nada, la vida continúa y cuando envejecemos nos parece tan corta: parece que era el otro día que… También es posible que yo sea la persona menos indicada para hablar de amor porque me he casado tres veces y los tres matrimonios han acabado en divorcio (el último en trámite). Pienso que ya soy demasiado mayor para pensar en casarme de nuevo, tendría que ser con una mujer como las de la foto que he puesto en este artículo. Pienso que con mujeres así cualquiera caería de nuevo en la tentación del matrimonio.

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