jueves, 27 de noviembre de 2014

TRES CURAS Y UN SEGLAR


Este título podría ser el de una rondaia con las aventuras de gente buena y sus anécdotas, aunque hubiera demonios y gigantes; pero no es así. Se trata del título de un artículo de prensa que habla de tres curas y un seglar investigados por delitos de pederastia. Un asunto que ocupa muchos titulares en todos los medios de comunicación. Estos delitos causan daños difíciles de reparar en las víctimas y un corrosivo estupor a los que leemos las noticias. Se trata de un problema muy antiguo: el emperador Tiberio llamaba pececitos a sus víctimas y mandaba tirarlos por un acantilado de la isla de Capri cuando quería renovar la compañía. Y ya en la edad media atribuían esta maldad a los íncubos y a los súcubos. Parece que no hay solución para tal iniquidad, ni siquiera la castración (química o quirúrgica) parece dar resultado, así que los eunucos tampoco serían de fiar. Ante esta situación, y dado que muchos de los casos actuales se atribuyen a los clérigos, uno se pregunta si los votos de castidad sirven para algo, si el celibato no es un cruel anacronismo que daña el cerebro a algunos de los que, seriamente, han hecho votos para vivir en contra su propia naturaleza, pero uno se pregunta tantas cosas…