miércoles, 15 de abril de 2026

LA LUNA


 

Un primate la observaba y la veía a veces como una oblea casi transparente, a veces como un círculo de un color rojo anaranjado y otras veces parecía que se le había caído un pedazo. Este primate evolucionó a humano y continúa viendo lo mismo. 

Se trata de un fragmento de uno de mis libros en el que hablé de La Luna. La Luna incólume o tal vez pisada, con muchas dudas sobre la veracidad de este aterrizaje de 1969. Probablemente fue una farsa. O sea que el gran paso para la humanidad fue una farsa. Lo de ahora parece cierto, esta vez se han acercado, la han rodeado, la han visto de cerca pero no han bajado a darse un paseo por ahí. Podrían haberse encontrado con los habitantes de La Luna, los selenitas. Hipótesis romántica sobre la que no se sabe nada, podría tratarse de humanoides viviendo bajo la desierta superficie, como en las conjeturas de Julio Verne. Los selenitas también podrían ser simples bacterias o seres diminutos y entrañables como los pitufos, no necesariamente azules. El nombre de estos supuestos habitantes derivó de Selene, la diosa griega de la Luna y al mismo tiempo el mineral yeso al que llamamos selenita también deriva del nombre de la citada diosa. 

El único gran paso para la humanidad es la IA. A través de ella la ciencia ficción se nos ha colado en nuestras casas. Le pregunto a la IA que hable de mis libros y resulta que se los ha leído y los comenta con acierto ¿será posible? Pues sí. En algunas películas los extraterrestres con poner la mano sobre un libro grueso o mirar fijamente a una biblioteca ya se lo sabían todo de memoria, así que tenemos que prepararnos porque este mundo cibernético o como se llame camina paralelamente al nuestro, pero con la distancia que hay entre los que saben mucho y los que no sabemos nada. Otro mundo se ha creado en las redes sociales, un mundo invisible con una actividad frenética y despiadada donde lo que se ve no se sabe si es o no es, donde los niños pueden estropear su frágil cerebro, donde uno puede acabar fácilmente alienado. Cabe recordar con miedo la película “The Truman Show”. Hace años me la recomendó mi amigo Lorenzo Moreno a quién no veo hace veinte años. Él era un alto directivo de banca que se sentía protagonista de esta película, estaba tan fiscalizado que llegó a pensar que el sistema bancario sabía hasta cuántas veces se había levantado a orinar por la noche. Esta película fue una premonición de lo que, creíamos, nunca iba a llegar. Y ahora ya se ven artículos y comentarios en redes sociales sobre esta película. Ahora ya es el momento de volver a leer a Aldous Huxley para entender que ya no estamos tan lejos de sus personajes en “Un mundo feliz”. No quiero alejarme más del objeto de este artículo: La Luna. La Luna, una preciosa canción de Salvatore Adamo: “Mañana, en la luna, contigo estaré…”. Quiero acordarme también de la película “Hechizo de Luna” con la que todos nos enamoramos un poco de Cher.

 

 

 


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